¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

jueves, 5 de agosto de 2010

La Cana al Sur: Iglesias, iglesias... y un castillo

Sorprende al distraído paseante la cantidad de iglesias que pueblan Sanlúcar. Grandes, pequeñas, diocesanas, conventuales, amplias o reducidas, apenas queda calle del barrio alto, el más antiguo de la ciudad, que no tenga su iglesia o convento.
Las he paseado casi todas y todas las vistas me han gustado. Ninguna alcanza a cualquier de nuestras catedrales, siquiera a nuestras iglesias más domésticas, pero estamos hablando de una ciudad pequeña y, por supuesto, sin la secular tradición religiosa que tenemos en Salamanca.
Quizá por curiosa, llama la atención una pequeña iglesita, "La Capillita" la nombran, que no he sido capaz de encontrar en guías ni planos. Se halla en pleno centro y con su propia calle, pasada continuamente por turistas y locales y, sin embargo, completamente desconocida. Al menos en apariencia.

Las más destacadas, grandes naves de muros desconchados y lienzos de diversas facturas sobre ellos, se encuentran expuestas al sol perpetuo de estas tierras y recuerdan más a aquellas de mundos evangelizados allende la mar océana que a las que acostumbran a ver mis ojos en paseos casi diarios por Salamanca. Tardías todas ellas, muestran su propio barroco en altares y retablos a pesar de la escasa luz que las penetra. Naves espaciosas y ambiente húmedo, agobiante, es lo poco que nos dejan ver. Imágenes procesionales en casi todas nos hablan de que aquí, como allí, la Pasión se vive con intensidad, aunque sea solo por unos días. Vírgenes de palio, Cristos y Nazarenos rellenan hornacinas en todas y cada una de ellas. Diecinueve hermandades para poco más de sesenta y cinco mil habitantes constituyen la nómina local y se nota.

                    


      



La O, la Caridad, la Merced, Regina Coeli, la Trinidad, las Carmelitas, San Francisco, San Miguel, el Carmen, Santo Domingo, San Diego, San Miguel, la Madre de Dios,.... Iglesias, capillas y ermitas llenan las calles para gustoso recorrido de quien apenas tiene más que hacer en las mañanas sanluqueñas.



¡Ah! Y un castillo, el llamado "de Santiago", que domina desde la altura toda la desembocadura del Guadalquivir. Feo y reconstruido pero con una historia interesante.

¡Me mata la caló!

2 comentarios:

Lucano dijo...

Qué curiosos los exvotos. Hasta el Atlético Sanluqueño tiene como protector al Stmo. Cristo del Silencio. Así cualquiera.

Félix dijo...

Sí, Lucano, pero un socio protector que no tiene picado ningún partido en el carné. Un palco privilegiado el suyo.
Lo que sorprende es que el carné esté entre los exvotos y no en las vitrinas de recuerdos o documentos curiosos de la Hermandad.
Cordialmente,
Félix