¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

martes, 3 de noviembre de 2009

Tres de noviembre

Hoy es tres de noviembre.
Seguramente para la mayoría de los mortales no es sino una fecha más en el calendario, sin que deba ser recordada por ningún motivo particular. Para otros, pues somos tantos y han ocurrido tantas cosas, este día puede ser recordado por motivos diversos y variados, alegres o luctuosos.
Para mí, esta fecha es especial, por lo que entro en el segundo de los grupos anteriores. Una fecha siempre recordada aunque tenga la cana cada día que pasa más huera y a mi alma le cueste retener detalles que la memoria fijó en ella alguna vez.
Un día tres de noviembre de 1256 tuvo lugar en Salamanca una de esas avenidas del Tormes que se mantienen en el recuerdo a través de los siglos. Una riada que provocó que el puente romano perdiera más de la mitad de sus ojos, dejando incomunicados el sur y el norte de la península... Al menos por lo que a este paso se refiere. Una riada que dejó a los frailes dominicos (recién asentados en la ciudad de Salamanca) sin un techo bajo el que cobijarse, pues su convento quedó arrasado por las aguas. Pero, providencia divina, esto dio lugar a su traslado a la pequeña iglesia de San Esteban... y hasta hoy.
Un día tres de noviembre de 1639 fallecía en Lima, en la Ciudad de los Reyes, el primero de los santos negros de América, el santo moreno al que profeso toda mi devoción: San Martín de Porres, quien para mí será siempre "El Santito". Porque yo, persona poco dada a devociones imagineras, siento una debilidad, posiblemente heredada, por este hombre que fue capaz de reunir en una sola persona tanta bondad, comprensión, caridad y fe, que me hace sentir algo especial por él.

Un día tres de noviembre de 1961 venía al mundo en tierras de Don Quijote, un niño. Un chaval que disfrutó su infancia de llanuras manchegas y que al cabo del tiempo vino a madurar a esta Salamanca que le enamoró haciendo que se atase a ella y a sus gentes de forma permanente. Alguien a quien el color de la piedra, el olor de las casas, el sonido de las calles le retienen con un nudo invisible, indivisible y para toda la vida. Alguien a quien lo charro le caló hondo. Tan hondo que presume de charrería allá por donde vaya. Alguien que jamás negará su raíz pero que nunca renegará de ser salmantino hasta lo más escondido de su alma.
Hoy, día tres de noviembre de 2009, volveré a charlar con mi Santito como hago todos los años. Estaré con él celebrando su fiesta y nos contaremos nuestras cosillas. Hablaremos de cómo nos van las cosas y de nuestros proyectos. De familia y de amigos. Será sólo un rato, pero servirá para mantener consolidada esta devoción que le profeso. ¡Qué digo devoción! Admiración sería la palabra. Porque siempre será ejemplo vital para mí.
Seguramente para la mayoría de los mortales, el día de hoy sea uno más en el calendario, pero para mí, es especial. Hoy, en San Esteban, el Santito y yo, nos pondremos el traje charro para, en la mejor de las comuniones, celebrar y celebrarlo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas felicidades,encantada de que un año mas me permitas acompañarte a visitar a " Tu Santito", que desde hace ya mucho tiempo tambien es el mio.Yo creo que cada año se alegra cuando te ve o cuando nos ve como seguimos haciendo camino juntos.un beso especial " petao" de cariño.
Charo.

Félix dijo...

Seguro que se alegra de vernos en nuestra visita de todos los tres de noviembre. Allí estaremos haciendo camino.
Muchas gracias por todo.
Cordialmente,
Félix

Conchero dijo...

Feliz día, entonces. Cada vez que veo alguna imagen de San Martín de Porres siempre pienso que es el santo de Félix.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

felicidades cuñado!!!! en unas horas estare en salamanca, podemos tomar algo y celebrarlo, muchos besos.
pilar

Lucano dijo...

Ayer me acordé, e imaginaba que harías la alusión anual. No sabía la coincidencia de cumpleaños y santo de tu devoción, luego vayan aquí mis felicitaciones por duplicado. Yo nací en la fiesta de la Virgen de los Dolores, así que también compartimos esta circunstancia de la doble celebración.

Félix dijo...

Gracias, Conchero. Piensas bien al ver a Fray Escoba e identificarlo conmigo. Es agradable ser recordado por un motivo como este.
Cuñada, muchas gracias. Luego estaré visitando al Santito, así que si queréis...
También gracias, Lucano. Lo de haber nacido en este día no es sino coincidencia, pero ¡qué agradable coincidencia!
Anoto en mi agenda tu coincidencia para recordarla llegado el momento.
Cordialmente,
Félix