¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

lunes, 20 de julio de 2009

Más de reformas

Aún sigo dándole vueltas al tema de la reforma.
Me vence la indecisión y, por ello, creo que voy a intentar seguir pasando por aquí como he hecho hasta ahora, con irregularidad constante y al socaire de una cana cada día más vigorosa. Porque ya pasaron los días en que la debilidad hacía que temiera por ella y, sin apenas estímulo ni atención, se ha sobrepuesto a la apatía que la dominaba para surgir recia como escarpia capaz de sujetar todo el ánimo que cabe en su rededor. ¡Sólo un corte de cabello! Sólo una pasada por el peluquero especialista y esta cana que me gobierna se vuelve a erigir en sostén de mis palabras, de mis sensaciones y de mis sentimientos.
Por todo eso, ahora no veo el momento de comenzar una nueva estrategia cibernética. Por eso, ahora tengo clara la utilidad, inútil utilidad, de este diario electrónico. Por eso, tengo claro que seguiré etiquetando las entradas con opciones tan distintas como amigos o viajes, como relatos o toros, como pasiones o impresiones. Quizá aparezcan nuevas etiquetas que amplíen el elenco, pero siempre con fidelidad a la idea inicial: dispersamente ecléctico para ser maestro de nada.
Sólo hay una cosa que se mantendrá constante en este día a día. Una de las premisas con las que partí cuando tomé la decisión de poner por aquí esas cosas que rondan mi cana: no renunciar a la libertad que atesoro. Manteniendo, por supuesto, la corrección en las formas y en los fondos, no dejarme en el tintero nada que crea que debe ser plasmado en estas páginas. Ampliaré, pero no a costa de olvidar esas etiquetas que forman parte de la idiosincrasia de esta Cana en el Alma desde su concepción. Sin gratuidad en la crítica y siempre reflexiva, pero sin miedo a nada ni a nadie. Porque no puedo renunciar a mí mismo.
Ya en su día recordé diferencias entre el gran Inquisidor General fray Tomás de Torquemada, artífice del éxodo judío en una España recién nacida, y el también dominico Bartolomé de las Casas y su Derecho de Gentes. Los dos son recordados por la historia, pero...
Ahora leo a Guillermo de Ockham, quien también protagonizó una de mis reflexiones. Leo, ya digo, su obra "Sobre el gobierno tiránico del papa", texto en el que pone de manifiesto, ya en el siglo XIV, la no omnipotencia del Sumo Pontífice, justificando la separación entre los poderes eclesiástico y temporal. Y lo hace mediante argumentos y reflexiones apoyados en referencias claras a textos sagrados y otros de grandes autores de la cristiandad. Si esto se supone del Papa, ¿cómo no suponerse de los que están por debajo jerárquicamente?
Así, los argumentos y la razón son la base para construir sin temor. Así, en estos tiempos que nos corren, la razón jamás se amilanará frente a actuales Torquemadas y el argumento desarmará a cualquier nuevo Juan XXII y, por supuesto, a todo el resto de cortesanos correveidiles que, amparados en su sombra protectora, intrigan, malmeten y envenenan. Porque la historia dio la razón a Bartolomé y Guillermo aunque también recuerde a los otros. Eso sí, de los que jamás quedó constancia es de los que actuaron como lebreles fieles a una causa que, posiblemente, nunca llegaron a entender porque les cegó otra pasión.

19 comentarios:

Conchero dijo...

Fe y razón... mal va la fe sin la razón y oscuros son los caminos de la razón sin la fe. Pero ¿y quién no tiene ni fe ni razón aunque se revista de autoridad, quien las esconde bajo la misma manta donde esconden los números?

Los correveidiles van a pasar una mala época, porque en su odiosa mediocridad no dejarán de espiarnos y de reconcomerse, de susurrar a las puertas de palacio y quejarse de "pero miren lo que han escrito..." Esta noche de 20 de Julio huele a tormenta, y lo que queda...

Alberto García Soto, con subrayado.

Un fuerte abrazo, Félix.

Félix dijo...

No es necesario escudriñar misteriosamente algo que siempre estuvo a la vista de todos. Lo que nunca se escondió pues se construye con ánimo público. Quizá la penumbra y el susurro sean más adecuados para conspirar. Pero, en todo caso, esto no será óbice que coarte libertades, ni propias ni ajenas.
Cordialmente,
Félix

Iacobus dijo...

Mi comentario es: SIN COMENTARIOS, SOLO OLEEEEEE!
Hace días que me surge la idea de volver a recatar las reflexiones, para que si se subraya algo, sea con motivos.

La tormenta fue mucho ruido y pocas nueces, en fin, mas de lo mismo, PAZ Y AMOR ..... Y EL PLUS PAL SALON.

Félix dijo...

Iacobus, de vez en cuando releo entradas y comentarios y siempre saco algo nuevo. Te lo recomiendo. Os lo recomiendo a todos.
Cordialmente,
Félix

Lucano dijo...

Ya pasó la tormenta, pero me temo que no traerá reforma allí donde hace falta de verdad. No lo digo yo, sino quien ahora no urge a ella. Es tan frágil la memoria...

Iacobus, estamos esperándote con los ojos abiertos.

Félix dijo...

Tormenta en un vaso de agua. Marineros de agua dulce que se marean perdiendo el sentido en cuanto se asoman por la borda de la chalupa.
Pero, aun así, siempre habrá un horizonte al que podamos mirar desde la playa, muchachito. Alza tu voz. Alcemos nuestras voces para que resuene en todo el orbe y no se pierda la memoria.
Cordialmente,
Félix

beatriz dijo...

Pos ná. Virgencita, virgencita que me quede como estoy.
A mi me parece genial.
B

Félix dijo...

Y de cambiar que no se note. Que ya nos vamos haciendo mayores y cada vez estamos más anclados a la rutina.
Cordialmente,
Félix

sentimientos y locuras dijo...

Venga va, dejate de pamplinas y a escribir que tengo mucho que aprender.

Félix dijo...

Pues ahora, justo ahora que voy a comenzar vacaciones no sé si es el mejor momento de ponerme a enseñar nada. Por si acaso, intentaré poner algo en cuanto la desgana me lo permita.
Cordialmente,
Félix

Félix G. Modroño dijo...

Veo que además de nombre, compartimos aficiones como el amor por Salamanca (supongo que también por Zamora), ciertos sentimientos, la escritura, la fotografía... He disfrutado mucho con tus fotos.
Así que el placer ha sido mutuo, tocayo.
Un afectuoso saludo.

Félix dijo...

Gracias, Félix, por tus halagos. ¡Ya quisiera yo!
Lo que sí es cierto es mi amor por esta ciudad qye me tiene sorbida la cana y por esas artes que, en mis manos, no pasan de menores.
Si me lo permites, algún día me gustaría traer por este diario al doctor de Zúñiga y volver a pasear junto a él por esta Salamanca que ya recorrimos juntos en su periplo con los crucificados.
Gracias por tu visita, que para mí supone un verdadero y sorprendente placer.
Cordialmente,
Félix

Anónimo dijo...

que pena, que seamos tantos los que pensemos lo mismo, que haya personas que su entretenimiento sea el ver lo que escriben los demas para luego que ... cantar las cuarenta delante de Dios sabe que jerarquía dandoselas de listillo, que pena si la razón la utilizara para otras cosas, seguro que la fe vendria casi por el mismo camino.

Félix G. Modroño dijo...

El doctor Zúñiga está a tu disposición.
Un fuerte abrazo.

berrendita dijo...

Paso por aquí de vez en cuando a peinar una de las canas de tu alma, que son del mismo grosor, o muy parecido, a las mías.

Un placer leerte como siempre, Félix. Y más placer aún saber que sigo teniendo amigos cuerdos en medio de tanta sinrazón. No te reformes nunca, por favor.

Un beso. Ana.

Iacobus dijo...

Felix cuando pasees con el doctor Zuñiga me gustaría poder compartir el paseo, así junto con Pelayo poder aprender de las artes de tan magnifico observador.
Ya estoy como loco por encotrar "Muerte Dulce", espero que sea tan entretenida como "La Sangre de los Crucificados"

Félix dijo...

Anónimo, mientras podamos pensar, en libertad, dejemos que haya quienes disfruten viendo desde su silencio. Ellos sabrán.

Gracias, Félix. Intentaré aprovechar su compañía.

Berrendita! Bien hallada. Sé que los momentos no son los mejores para andar de visitas, por eso te agradezco de forma especial que te asomes por aquí. Además, si lo haces para halagar, qué mas se puede pedir. Gracias por tus palabras.

Cuenta con ello, Iacobus. Seremos tres, o cuatro si apuntamos a Pelayo, los que descubramos esa otra ciudad que sólo vive en la imaginación. Será el doctor Zúñiga el que nos abra los ojos, pero nosotros estaremos atentos para captar hasta la más mínima insignificancia. Recorreremos plazuelas y callejas y, en busca de la Muerte Dulce, jugaremos al mus en cualquiera de las tabernas de ese barrio que se ampara a la sombra de las catedrales. ¿Cómo no voy a pensar en ello, si el noventa por cierto de mis estudios superiores fueron cursados en esas tascas de dios, con cuatro naipes en las manos e intentando aprender a envidar con convicción? Es más, creo que llegué a aprender.
Cordialmente,
Félix

www.maya-edu.com dijo...

perche questo sito web non ha altre lingue?

Félix dijo...

Siccuramente perche e un blog spagnolo e i miei sentimenti e reflessione serano sempre en la mia lingua...
Seguro que este itañolo es pésimo, pero está puesto con el mejor de los deseos.
Cordialmente,
Félix