¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

martes, 12 de julio de 2011

Homeless

No sé si hemos dado un paso atrás para impulsarnos o si el impulso ya ha comenzado con el paso que acabamos de dar.
¡Acabamos de vender la casa!
Así. Sin más. Sin otro resguardo para nuestras cabezas.

Estoy, estamos, a merced del porvenir. Ahora, cuando me siento un "sintecho", creo que acabo de liberarme de una carga que, aunque no quisiera, me atenazaba desde hace tiempo. Estoy sin casa y, sin embargo, creo que la puerta que nos abre el futuro, sin retorno, por supuesto, da paso a mejoras en nuestras vidas que hace solo unos años no éramos capaces ni de imaginar.

Han sido años de felicidad viéndonos crecer entre sus muros. Serán muchos los recuerdos que quedarán tapados por las nuevas manos de pintura dadas por quienes a partir de ahora querrán dejar en ellas sus propias memorias. Son muchas las cosas que se quedarán en ella para siempre sin posibilidad de rescate aunque dejemos copia en el alma. Porque es una parte de nuestra vida la que acabamos de vender.

A partir de ahora, otros "problemas" (incluso sin las comillas) se cernirán sobre nosotros para vigilar nuestros insomnios, acelerar latidos y poner nervios a flor de piel. Estoy seguro. Pero también sé, como me dice Charo, que "alguien" guía nuestros pasos y siempre nos hace encontrar la senda adecuada, aunque creamos que nos estamos equivocando. Por eso, aunque ahora estemos desprotegidos por la carencia de vivienda en propiedad, que no deja de ser el deseo más ansiado por cualquier españolito, y nos sintamos homeless en nuestra propia casa, tengo la sensación de haber vuelto a los inicios, a esos momentos en los que la incertidumbre se asociaba a la juventud para hacer que dudara hasta de las decisiones más sencillas; a esos momentos en los que el riesgo, aunque fuera contenido, era excitante en su propia ilusión; a esos momentos en los que veía como tenía toda la vida por delante.

¡Pues bien! Ahora, cuando más de una cana se arraiga en mi cabeza (no sé si saliendo ya de mi propia alma), me siento más joven que ayer, más ilusionado que anteayer y mucho más seguro que cuando el techo protector de una vivienda propia me había anclado a mi propio conformismo.
Ahora no tenemos casa, pero tenemos todo el futuro por delante.
¡A por ellos!

6 comentarios:

sentimientos y locuras dijo...

A por ellos me ha gustado!!!. jeje.

Me alegro muchísimo por vosotros, os lo merecéis y estoy seguro que todo saldrá bien. Solo que hay que tener paciencia y aguantar esta temporada de cambios que algo durilla será.
Mucho ánimo, y ya sabéis que aquí tenéis un costalero, (aunque no sienta lo del costal) jejeje para cargar las cajas en una chicota sentida. jejeje. Animo!!! Y benditos sean los cambios!!! A por ellos me ha gustado!!!. jeje.

Félix dijo...

Gracias, Jose.
Ya te tocará echar una mano, aunque no tengas que ponerte el costal. Solo con vuestros ánimos ya se nos hace más corto el viaje. Y ¡a por ellos!, siempre ¡a por ellos! Que no se crean que van a poder con nosotros.
Cordialmente,
Félix

Anónimo dijo...

Charo, Félix, no pasa nada, siempre os quedará el uno de los "ojos" del puente romano, que maravilla y responsabilidad vivir debajo de tanta historia

Besitos cordiales

El Hno del Taurino....


PD. ¿ CUANTO HABÉIS GANADO? je, je

Félix dijo...

Ya estamos en ello, Hno. del taurino. El problema es que, últimamente, el puente romano tiene sobredemanda y nos tendremos que conformar con uno de los ojos del Príncipe de Asturias, más nuevo pero con un poco más de humedad (ya sabes, la especulación baja las calidades). También tenemos echado un ojo (nunca mejor dicho) al Enrique Estevan, que no deja de tener su historia, aunque el hierro siempre haya sido muy frío. Así que el Romano lo pasearemos por encima, como siempre, pero gracias por tu recomendación.
Ah! De lo otro, no sé si hemos ganado o perdido, que nunca se sabe y depende de por dónde se mire.
Cordialmente,
Félix

Lucano dijo...

Félix, y en caso de necesidad, digo yo que tendrás mano para hacerte hueco en el Puente de la Universidad. ¡Suerte!

Félix dijo...

Sí, Lucano, puede que sí, pero nunca me ha gustado llevarme el trabajo a casa y en este caso sería su viceversa, que tampoco me gustaría. Prefiero el Romano por lo que tiene de poso histórico.
Gracias por tus deseos.
Cordialmente,
Félix