¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

miércoles, 5 de enero de 2011

Mi Cuarto Rey Mago

¡Pues sí! Termino ahora mismo de dar lustre a mis zapatos aunque sé que no será ésta una auténtica noche de Reyes.
He decidido, en contra de lo que ocurrió en años anteriores, dejar mis zapatos relucientes junto a la chimenea para que sean vistos por sus majestades de Oriente, aunque tengo la certeza de que mi carta no llegó a su destino. No sé si es porque equivoqué la pluma o confundí el papel; quizá sea porque no alcancé a dar con el buzón adecuado o porque esta chimenea de casa jamás conoció la llama de un buen leño; puede ser que en mi inconsciencia haya renegado de la magia de esta noche o que esta cana mía se haya convertido en negro faro sin canto de sirena... O quizá es que la cruda realidad se ha hecho fuerte en lo que siempre creí mi corazón infantil y ahora, cosa que nunca antes me había ocurrido, reniegue del encanto que siempre soñé en noches como esta.
Sé que aunque ponga buena cara, el frío helará mi sonrisa y la lluvia, pertinaz lluvia la de hoy, calará los tuétanos de la ilusión obligándola a apagarse si siquiera haber comenzado a arder.
Vestiré mi cana con las mejores galas a pesar de la desgana. La peinaré con esmero aunque las púas se agarren a ella como zarzas resecas. Recogeré dulces caramelos al paso de los Magos aunque el acíbar de mi boca impida saborear el gusto de su esencia. Esperaré confiado unos regalos que no llegarán. Y por eso, sólo por eso, he abrillantado mis mejores zapatos, esos que aún no estrené, para ponerlos junto a la chimenea sin llama.
Estoy convencido de que fui bueno. Bondad pueril, aprendida a lo largo de años y años de experimentar con ella, por la que me creí suficientemente capacitado como para escribir una carta que llegase a sus manos, fuese leída, entendida y correspondida. ¡Pero, no! Ellos han debido ver la parte de atrás de mi alforja, esa que jamás alcanzo a peinar, y contestaron a vuelta de correo:
- Como no has sido todo lo bueno que esperábamos, hemos decidido hacer caso omiso de tus peticiones, consolarte con cualquier cosilla y confiar en que te sirva de lección para años venideros.-
Se me partió el alma antes incluso de rasgar el sobre que la contenía. Sabía que podía pasar, aunque todavía quedaba un pequeño cerillo encendido para alimentar la esperanza. La dura realidad se abrió ante mis ojos y la cana se me enmarañó como si quisiera esconderse de sí misma. ¡Es lo que hay!
Pero, aun así, he frotado mis mejores zapatos como si esa carta jamás hubiese llegado a su destino. He peinado mi cana como siempre y he vaciado mis bolsillos para traerlos cargados de dulces ilusiones tiradas a raudales desde las carrozas que recorrerán las calles de la ciudad. Me pongo mi mejor sonrisa para engañar a los mismísimos Magos y disfrutaré de esta noche tanto como la disfruté los muchos años de los que aún mantengo recuerdos.
Porque, de su carta de respuesta, he tachado casi todo el texto y sólo he subrayado un par de palabras: "cualquier cosilla". Pues, aunque ellos hayan querido hacer de ésta una noche diferente, sé que esas "cosillas" que me dejarán como consolación serán el mejor de los regalos. Mucho mejor que lo que yo pedí en mi carta y que ellos me negaron. Porque son las pequeñas cosillas las que me alegran el alma, las que se me dan sin intereses, las que se ofrecen para tapar mis rotos sin pedir a cambio nada más que una sonrisa, las que se acumulan día tras día para hacer muro tras el que ocultar la decepción. Y todas, todas, vienen siempre en manos del mismo paje de blanquísima y cariñosa sonrisa. Emisario portador del mejor de los regalos en forma de amor permanente. Enviado que, desde hace ya tanto tiempo que casi no recuerdo, se repite año tras año, atento a todo, pero siempre en segundo plano.
¡Ya caigo en la cuenta!
¿No será el cuarto Rey Mago?
¡Seguro!
¡Es mi cuarto Rey Mago!
Ahora sé que no he perdido el tiempo limpiando mis zapatos.

5 comentarios:

Lucano dijo...

Los Magos saben en qué paje confiar para cada uno de nosotros, y se transforma, por arte de su magia, en auténtico rey o reina de las pequeñas cosas. Felicidades.

Félix G. Modroño dijo...

Un fuerte abrazo (es que hoy me estoy poniendo al día de los blogs de los amigos).

Félix dijo...

Sí, Lucano, aunque resulte raro para un republicano convencido como yo.
Felicidades a tí tambien.

Me alegra tu paso por aquí, Félix.
Cordialmente,
Félix

sentimientos y locuras dijo...

Yo creo amigo Félix que tus zapatos relimpios se llenaron de lo mejor, el amor de los tuyos y el cariño de todos los que te queremos. Así que aluguna cosilla aunque en forma de libro, cariño, amistad... te ha caido, Feliz día de reyes aunque algo atrasado jejeje.
Ahora tenemos que idear los carnavales...

Félix dijo...

Se llenaron, Jose, se llenaron. Siempre confío en mi cuarto Rey Mago y nunca me defrauda.
¡Vamos a por los carnavales!
Cordialmente,
Félix