¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

miércoles, 15 de abril de 2009

Inquietud

No tenía pensado escribir. Y menos de Semana Santa.
Bueno, mejor dicho: ¡Tenía pensado no escribir!
Desde que el pasado martes disfruté la espiritualidad de las calles salmantinas acompañando a las sobrias imágenes y sobrios penitentes de la Hermandad Universitaria, algo  que me inquietaba me ha rondado por dentro. Y aún no sé qué es. Pues no ha sido el clima, lluvioso clima. Tampoco ha sido la falta de horas de descanso, aceptadas voluntariamente. No ha sido, tampoco, ver cómo algunas procesiones de la Semana Santa que más quiero no llegaban a alcanzar mínimos de calidad, pues todo se disculpa. No fue la falta de respeto que he visto en capillas e iglesias; allá cada cofrade con su conciencia. No ha sido la descoordinación, muchas veces creo que premeditada, de algunos de los dirigentes de esta Pasión; ya habrá tiempos mejores. No han sido los comentarios, más o menos intencionados; siempre quedará alguien bueno. No ha sido la decepción por la escasa participación en la salidas; son los altibajos de siempre. No ha sido la tristeza de ver cómo sólo unos cuantos eran los que celebraban la Pascua en la noche alegre; seguro que los ausentes la celebraban con otros. No ha sido ver cómo hay quienes se obcecan en mantener posiciones pensando que son privilegios; humana es la soberbia. No ha sido asistir a actos paralitúrgicos y comprobar cómo parecían estar pensados para salir del paso; ya mejorarán. No fue, siquiera, ver cómo hay quienes, por andar pendientes de las miradas, dejaban desatendido su momento cofrade; seguro que la procesión iba por dentro. No ha sido por comprobar cómo la crítica fácil es arma empleada con escasez de criterio; nunca diré que de este agua no bebí. No ha sido por no  haber querido mancillar mis túnicas; son actos consecuentes. No ha sido...
Sigo sin saber por qué, pero la decepción se ha agarrado a mi cana, un nudo se cierra alrededor de mi alma, y no soy capaz de encontrar una explicación que me satisfaga. Y... ¡Aún queda un año para que vuelva la próxima Semana Santa a Salamanca!
Miedo me da.
Por eso, por no saber las razones, tenía pensado no escribir. ¡Y menos de Semana Santa!
¿Serán cosas mías?

6 comentarios:

Lucano dijo...

Serán cosas nuestras, pues a muchos nos embarga esa misma inquietud. Veremos...

beatriz dijo...

No suelo comentar tus entradas sobre la Semana Santa, Cofradías, Pasos....Pero sé a ciencia cierta que es lo que te pasa ( qué prepotente a sonado esto). Se llama inconformismo y es lo que a algunos nos hacer luchar cada día por superarnos en todos y cada uno de los aspectos que nos incomodan de nuestra propia existencia.
Solo te puedo decir una caso al respecto: enhorabuena, cada vez somos menos.
Un besín
B

sentimientos y locuras dijo...

Me gusta el pensamiento de disconformidad pero a la vez esperanzador. Yo creo que es mas importante lo que uno mismo pueda pensar y su ideal que seguir al resto de la manada. Tú eres un Gallo de corral y como tal sigue siendo. Pero creo que deberías el año que viene participar de una manera mas activa. La semana santa lo necesita.

Félix dijo...

Me alegra, aunque parezca un contrasentido, saber que mis inquietudes son compartidas, Lucano. Ya sabes, mal de muchos...

No sé, Beatriz, si es inconformismo o simplemente desesperanza, pero es verdad que obliga a intentar darle la vuelta de alguna manera.

Jose, déjate de gallos que como están buenos es en pepitoria. No creo que la Semana Santa necesite mi participación activa pero sí que la de los que lo hacen activamente vaya por senderos correctos. Y parece que algunos están algo desorientados.
Cordialmente,
Félix

Eu-Thanatos dijo...

Muchas veces he visto tus entradas y nunca me pareci{o correcto enmendar la plana a nadie, menos a mi amogo Felix. Te necesitamos y te necesita la Semana Santa Salmantina y la Hermandad Dominicana a la que se que no niegas una mano siempre que te lo pide, pero tu serenidad y buen juicio no abundan, hay demasiado fervorin y devocionismo vacio. Profundidad es lo que tu aportas entre otras muchas cosas. Gracias por tu saludo el otro día y tu apoyo en estos momentos bajos, muy bajos que vivo.

Félix dijo...

No es que sea incorrecto, es que debes enmendarme la plana siempre que lo creas conveniente. Sabes, Eu-Thanatos, que a los amigos se les pide eso y más. Aun así, me abruman tus alabanzas y creo que son exageradas. Pero si sirven para dejarte ver por este diario, me alegra tu comentario y te animo a participar con toda la frecuencia que quieras.
Soy consciente de que nuestro saludo del otro día fue más corto de lo que hubiéramos deseado, pero sabes que cuentas con mi apoyo en estos momentos y en todos los que necesites. Además, siempre habrá una porción de esa mantequilla, cuya fama traspasa fronteras, que nos haga recordar la alegría de una buena amistad.
Cordialmente,
Félix