¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

miércoles, 8 de abril de 2009

Hermandad Universitaria

Ha pasado como un suspiro. Seguramente por lo improvisado, por inesperado, sólo haya sido consciente de ello después de que haya ocurrido. Pero, de cualquier manera, he cumplido un año más. He acompañado a la Hermandad Universitaria del Cristo de la Luz y de Nuestra Señora Madre de la Sabiduría, mi Hermandad Universitaria, por las calles salmantinas.
Hacía años que esta procesión no tenía un acompañamiento que representase al Alma Mater completando su recorrido y, por ello, me siento orgulloso de haber podido ser protagonista de ello. Por mí y por la Hermandad.
Ha sido todo un orgullo caminar detrás del paso en un lugar seguramente inmerecido por lo que de privilegio tiene. Porque, como además será la única salida penitencial que realice este año, me ha permitido manifestar mi sentir cofrade. He podido hacer ver que la Semana Santa sigue ahí y que, a pesar de muchos, no son momentos duros, ni mucho menos.
Gente, gente y más gente. Silenciosa y reverente, la gente se ha agolpado a ambos lados de la carrera para ver pasar nazarenos e imágenes. Unos con sentimiento y devoción, otros con expectación y algunos otros, cuyos rostros dejaban claro un origen foráneo, con sorpresa. Pero todos, sin excepción, con respeto. Es lo que más he apreciado de esos momentos. He sentido el respetuoso aprecio de los espectadores y lo agradezco.

3 comentarios:

sentimientos y locuras dijo...

Me alegro enormemente por ti. Por lo que disfrutaste como buen cofrade acompañando a la hermandad universitaria, a tu hermandad. Cada año me gusta más esta hermandad. Lo que supone, la seriedad, la educación y el buen hacer de sus cofrades. Y ayer gracias a Dios pude vivirla desde principio a fin.
Mi mas sincera enhorabuena a la hermandad universitaria por su buen hacer.

Lucano dijo...

Si en 2008 falté a la cita por la devoción de ver procesiones zamoranas, este año ha sido por la obligación de atender pacientes, algunos de los cuales pensaban verlas. Ya son muchas las ganas de volver a admirar a esta hermandad que lo es de todos los que nos sentimos universitarios de Salamanca. Y además del birrete doctoral, espero que retomes pronto el capuchón ;-)

Félix dijo...

Gracias, Jose. Ya lo decían santos y sabios: lo mejor está entre lo sencillo. Esto es lo que hace esta Hermandad, mantener su sencillez para poder hacerlo lo mejor que sabe.
Lucano, lamento que tus quehaceres profesionales te hayan impedido estar por aquí. Pero eso significa que tus días, esos de los que conoces sobradamente su nombre, disfrutarán de ti tanto como tú de ellos. Y para aperitivo ese lunes espectacular por callejas salmantinas con el mejor de los sabores.
Ah, lo del capuchón es algo que, tal como están las cosas, se me sigue haciendo duro. Muy duro.
Cordialmente,
Félix