¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

lunes, 23 de marzo de 2009

¿Lazos blancos?

Ayer, "día del cofrade" en esta Salamanca que nos vive, tuve la oportunidad de apreciar otra muestra más de la improvisación de quienes deberían llevar el estandarte de nuestra Semana Santa.
Resulta que, al finalizar la eucaristía en la que los cofrades (cada año menos) celebrábamos este día (cada año más carente de sentido), se convoca a los hermanos mayores presentes para, en el zaguán de la Catedral y a salto de mata, citarles para una reunión plenaria, ya convocada en la prensa local desde que ésta se hallaba en los kioscos. ¿No hubiera sido más correcto haber invertido el proceso? En fin, más de lo mismo.
La idea, patente ya en la noticia publicada, es decidir si las cofradías, hermandades y congregaciones salmantinas se suman (digo bien, se suman) a manifiestos, actos o reacciones convocados por otros en otros lugares. Algo poco original, pues, como siempre tienen que venir de fuera a abrirnos los ojos. En fin, a pesar de todo, más vale tarde que nunca.
Según la prensa, se mantendrá una reunión extraordinaria del Pleno de la Junta de Cofradías para tomar una decisión conjunta sobre la adhesión a alguna de las diferentes convocatorias o hacer algo propio, diferente a lo que proponen otros cofrades, cofradías o juntas de Semana Santa de las diferentes localidades españolas que ya se han pronunciado de alguna manera en este sentido.
En principio, siempre pensé que como cofrades, por el mero hecho de ser iglesia, no hacía falta manifestar una postura institucional en defensa de la vida y, por tanto, contraria al proyecto de ley que pretende "regular" el aborto (interrupción del embarazo, dicen ellos), propuesta desde el Ministerio de Igualdad. Una simple adhesión al comunicado de la Conferencia Episcopal, obviando simplezas felinas, y todos satisfechos. Todo lo demás, debería pasar por el compromiso personal y su manifestación en cualquiera de las formas que tenemos a nuestra disposición (yo ya lo hice firmando el Manifiesto de Madrid).
Ahora, después de que, tras la aparición de la noticia en los distintos medios locales, han comenzado las posturas y opiniones de unos y otros, veo que la cosa no es tan simple. Que la postura no es unánime y que existen numerosas justificaciones para opinar sobre cualquiera de las dos opciones, favorable o contraria.  Allá cada cuál, por supuesto, pues el libre albedrío es lo que tiene de bueno. Pero también está la conciencia y la lógica impone que deben jugar en el mismo bando.
Veo, oigo y leo argumentos que, queriendo basarse en la razón, muestran gran falta de información.
Hay quienes, por lo que manifiestan, no se han planteado jamás (o lo hacen de manera incorrecta) lo que supone el compromiso cofrade, pensando que es algo accesorio a su "otra" vida, a la del día a día, y son capaces de separar con claridad una cosa de la otra. Que la Semana Santa es sólo "eso" y que no se debe mezclar con otras actividades personales, todas ellas políticas aunque no lo parezca.
Hay quienes, ahora sí desde el más absoluto desconocimiento, sientan cátedra científica y emplean términos y argumentos a los que están poco acostumbrados, errando en su discurso. Y esto, para justificar una posición ambigua, carente de compromiso. Desconozco sus razones y, por tanto, no me encuentro capaz de criticarlas. Pero, objetivamente, creo que no sólo es que vayan en contra del hecho de ser y sentirse cofrade, sino que son contrarias a la doctrina de la iglesia que todos, como bautizados, debemos aceptar. No me vale la fe del carbonero. No me vale que adaptemos la fe a nuestra comodidad y la empleemos como una herramienta útil sólo para determinadas situaciones.
Hay quienes ven de forma simplista la postura de la jerarquía eclesiástica, a la que se oponen más por tradición que por análisis argumental. Serán éstos los que, mezclando churras y merinas, sólo vean arcaísmo y prepotencia, pero "de oído" o, como mucho, tras una visita indiscriminada por distintas páginas electrónicas proporcionadas por cualquiera de los servidores utilizados habitualmente y, por regla general, poco objetivos si no se expurgan adecuadamente. O blanco, o negro.
Hay quienes, en su tibieza, son incapaces de levantar la voz. Así. Sin más.
Hay quienes utilizando adecuadamente la información y la razón, toman una postura concreta y valorada, tanto en una vertiente como en la otra, con capacidad de justificarla, aunque en clara contradicción con la premisa básica que es la pertenencia al cuerpo de la iglesia en caso de defender la postura contraria a la vida.
No es cuestión de lazos prendidos en el hábito. No es cuestión de adherirse a comunicados o manifiestos. No es cuestión de pancartas en las procesiones o parones testimoniales (que ya tenemos bastantes paradas en nuestras salidas penitenciales sin necesidad de argumentos). Es cuestión de que cada uno de nosotros tenga conciencia de su compromiso; de que no sólo es salir con un cirio y con la más íntima de las devociones; de que debemos, responsablemente, cumplir con las reglas y estatutos que nos rigen, en las que la caridad es siempre parte básica, y tomar conciencia de que no es la simpleza de la limosna (importantísima también), sino que el argumento fundamental de esta virtud teologal es el amor al prójimo. Y el prójimo es la vida.
Las improvisaciones, desconsideraciones y otras cuestiones, las dejo para momento más favorable.

3 comentarios:

Lucano dijo...

Has dado en el blanco, en el blanco lazo de la cuestión. La postura de la Vera Cruz es ésa: asumir la nota de los Obispos como lo que es, magisterio eclesial. Como todas las notas que publican a lo largo del año, algunas muy buenas, otras más áridas, que ni se leen, ni se comentan, ni nada parecido.

En cuanto al Día del Cofrade, ¡¡hagamos algo!!

Conchero dijo...

Es una situación complicada. Ciertamente adherirse a un documento que no hace más que recordar la doctrina social de la Iglesia es algo cuanto menos "previsible" en una asoiación eclesial, s no estaríamos en los márgenes como lo están otro tipo de asociaciones. Lo de los lazos blancos se ha descontextualizado según ha ido viajando al norte. El lazo blanco irá en los pasos de Sevilla, o como mucho en la Cruz Guía. Nadie va a ver un cofrade del Gran Poder con un lazo blanco. Si en Salamanca no se es original, en Zamora es "absurdo", ha dicho el presidente de la Junta. No sé que haremos a nivel cofrade, ya se hablará.

Un abrazo.

Félix dijo...

Veo, Lucano, que la Junta de Cofradías, por una vez, ha sido coherente y unánime para asumir la nota de los obispos sin más complicaciones vanas. A ver si, ahora, se lleva a la práctica y no queda en flor de un día.
Conchero, lo de menos, al final, es si se llevan lazos o no, absurdo (como dice vuestro presidente) si no hay algo de fondo. Y, por lo que leo en el foro de La Pasión, creo que existe mucha confusión y que, como siempre, lo que queda es que asumimos nuestra pertenencia a la Iglesia en función de nuestros intereses. Cómodos intereses.
Habría que dar unos cursillos, aunque, como siempre, quienes más los necesitan son los que nunca irán.
Cordialmente,
Félix