¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

jueves, 26 de marzo de 2009

Jacarandá


Siempre pensé que era palabra llana, pero ahora que he descubierto la agudeza de su tilde me gusta aún más.
Siempre pensé que debía pensarla en femenino, pero ahora que he descubierto su masculinidad creo que es adecuado género.
Es el jacarandá un árbol. Árbol americano de fragantes flores violáceas. Flores nazarenas a las que Arcángel dedica esta seguiriya cantada a la antigua. Flamenco puro en una voz limpia. Aromas que envuelven, como los azahares sevillanos en días de primavera. Morado y azahar. Incienso nazareno que me transporta, sin saberlo, a la Sevilla que siempre admiro.

Sea, pues, esta Jacarandá de Arcángel con "vistas" de "mi" Sevilla.


4 comentarios:

sentimientos y locuras dijo...

Oleeeeeeeeee, que ganitas de Sevilla. Félix te has dado cuenta que en el balcón que sale en "tu Sevilla" en apenas días terciopelo “morao” los vestirá con saetas macarenas. Muy bonito, y pone los dientes largos.

Félix dijo...

¿Cómo no me voy a dar cuenta, Jose? Si desde ese balcón salen las saetas más famosas de Sevilla.
También tenía el balcón del Señor, con la palma en su reja, pero ese ya lo he enseñado otras veces.
Fíjate si había ganitas que estaban los naranjos en fruto y a mí me olía a azahar. Fíjate si hay ganitas que Sevilla está llena de azahar y a mí me huele a incienso.
Cordialmente,
Félix

beatriz dijo...

¡Qué bonita es Sevilla!, sobre todo sin sevillanos. je,je...

Félix dijo...

Incluso con sevillanos, Beatriz. Que de todo hay ¿no?
Cordialmente,
Félix