¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

martes, 2 de noviembre de 2010

Relax en el alma

Ocho días. Ocho magníficos días en los que mar y monte han conseguido relajar mi alma y sacarla del anodino mes de octubre en el que todo y nada se juntaron para dejarlo en blanco.

He respirado aires venidos de allende la mar océana. Aires que han calado hasta imaginarios tuétanos mientras pateaba playas y rocas en busca de seres, de pequeños animales de formas sorprendentes, con los que formar a futuros científicos que ahora se abren con interés infantil a todo lo que se les ofrece. Sal marina que se diluye y deja un poso que permanecerá, ahora indisoluble, durante el resto de sus vidas. Días de convivencia que se recordarán con cariño y noches de camaradería que tatuarán el alma. Lo sé por propia experiencia.


Casi sin solución de continuidad, he mojado cuerpo y alma con lluvias eternas entre bosques de indescriptibles colores.

Sorprendentes hoces horadadas en roca por la persistencia de ríos surcándolas desde antes de que nadie pudiese tener conciencia de ello. Montes en cuya cima hemos llegado a tocar las nubes, que es como palpar el cielo. Cuevas en las que su propia inmensidad, forjada gota a gota, nos empequeñecía para dejarnos caer en la cuenta de lo poco que somos aunque nos creamos supremos. Ríos de aguas desbordantes mostrándonos, otra vez, la imparable fuerza de la naturaleza. Agua, siempre agua, acompañándonos y empapándonos mientras nos sorprendíamos a cada paso dado.

Ocho días de disfrute inmenso, de recuperación de lo que quizá nunca perdí. Una semana alejado de mesas de despacho y taburetes de laboratorio para hacer de la propia vida el mejor lugar para completar el experimento que nos diseñaron. Sabiendo, como siempre, que los santos y difuntos nos acompañan aunque nosotros hayamos cambiado el momento de íntima soledad junto a la losa en la que sólo un nombre nos recuerda que están allí, por la amplia serenidad de costas y montes. Que hemos cambiado flores de un día por alumnos y amigos. Pero acá o allá, solo o en multitud, no olvido que es día de recuerdo, de cariñoso recuerdo, y vuelvo a la realidad. Hoy, día de difuntos, regreso solo a la rutina diaria pero me siento acompañado. Siempre acompañando.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Al de la "cana", creo recordar que hoy es tu cumpleaños. Si es así FELICIDADES el día de San Martín de Porres.

Hno del Taurino

sentimientos y locuras dijo...

Me alegro mucho que te lo hayas pasado genial.
Pero lo importante hoy es...

¡¡¡ FELIZ CUMPLEAÑOSSSSSS!!!

Félix dijo...

Muchas gracias a ambos por recordar esta fecha.
Cordialmente,
Félix