¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

jueves, 29 de octubre de 2009

El sargento Mayoral

Regreso en estos momentos de presentar un libro. Una actividad que en mi, posiblemente dilatada, experiencia (o eso creo tras más de veinte años de profesión) no había hecho jamás. Al menos, soy incapaz de encontrar nada parecido cuando rebusco en este almacén de recuerdos que es mi cana.
Podríamos decir que se trató de algo íntimo, por lo que no es que haya sido algo digno de ser reseñado por los medios de comunicación, más centrados ahora en la campaña electoral en la que está inmersa esta institución centenaria para la que trabajo, pero para mí ha sido un acto agradable, cargado de responsabilidad y, sobre todo, como ya he dicho, novedoso. Además, dada mi pasión por cualquier papel escrito y encuadernado, me he encontrado encantado al disfrutar con un nuevo libro entre mis manos.
Y, seguramente por asociación de ideas, he recordado (parece mentira los recovecos que puede tener la mente humana) que hace unos días me sorprendió gratamente una noticia que seguramente para la mayoría de los lectores de prensa diaria pasó desapercibida o, con más seguridad, quedó enmascarada por titulares de altísima trascendencia. Pues tramas y contubernios de políticos de uno y otro signo, de mayor o menor rango institucional, cubren como nubarrones de azufre las portadas de los diarios y las cabeceras de las noticias, radiadas o televisadas. Pero yo me detuve en esta pequeña y escueta noticia:

"Rescatan la historia del sargento español que se hizo pasar por cardenal".


¡Córcholis! (a veces me admiro de mi educación). ¡Eso me suena!, me dije, recordando que no muchos días antes había estado ojeando las páginas de esta obra. Unas páginas electrónicas (que ya quisiera yo tener en mi estantería el librito en papel) pero no por ello menos interesantes, pues se trata de la edición original de la obra. Pues bien, ahora, una editorial sevillana (Ediciones Espuela de Plata), en la que se han editado magníficas obras de Semana Santa, ha reeditado la obra titulada "Historia verdadera del sargento Francisco Mayoral natural de Salamanca fingido cardenal de Borbón en Francia escrita por él mismo y dada a luz por D.J.V.".
¿Y qué tiene de interesante este libro? Pues nada más que la curiosidad de que se trata de la biografía de un caradura salmantino. La historia de un sargento que, tras ser hecho prisionero por las tropas napoleónicas, se hizo pasar por distintas categorías eclesiásticas que le alzaron hasta el Cardenalato, consiguiendo engañar al pueblo francés. Un suceso que se tuvo por increíble durante muchísimos años, pero que corresponde a la fiel realidad de este personaje. Un suceso histórico a pesar de lo novelesco de todo aquello que podemos encontrar en sus páginas y cuya lectura recomiendo a los interesados en la historia curiosa de Salamanca y de lo salmantino.
Simplemente, como reseña biográfica de este personaje, citar la que he encontrado en una de las notas de prensa por las que he pasado, la cual dice que Mayoral nació en Ávila el 12 de septiembre de 1781, aunque su familia se trasladó a Salamanca por lo que en los documentos se le considera salmantino, se casó en 1800 y en 1807 tuvo un hijo.
Fue sargento primero en el regimiento de Ciudad Rodrigo y cayó prisionero de los franceses tras el terrible asedio de esa ciudad, en 1810, tras lo cual, al pasar a Francia en una cuerda de presos concibió la argucia de hacerse pasar por fraile. En 1814, al acabar la guerra y descubierta su impostura se le mandó a España, donde en 1815 la Auditoría General de Guerra de Cataluña lo procesó por la jurisdicción militar. En 1816 fechó el manuscrito autobiográfico de su historia, tras lo cual el Santo Oficio lo procesó y condenó en 1818 a cuatro años de destierro en Ceuta.


Curiosidades de la historia que tienen que venir a recordarnos desde la mismísima Sevilla.
¡Ojú!

3 comentarios:

sentimientos y locuras dijo...

Félix que me alegro de tu éxito presentando una obra literaria. Comparto tu alegría. Y una curiosidad muy interesante la del cardenal estafador. Este tipo si se hubiera quedado en Salamanca seguro que crea una Hermandad Nueva y además presidiría la Junta General.... Vamos digo yo.

Félix dijo...

No empecemos con la Semana Santa... que me conozco. Sabes que es algo que mi cana tiene aparcado, por no decir enterrado.
Pero, lo que sí es cierto es que ese pícaro sargento, que llegó a denominarse Cardenal de Borbón y decir que era miembro de la familia real, presidente de la Regencia en Cádiz, arzobispo de Toledo y Sevilla y pariente de la emperatriz de Francia, tomó el pelo a todo un país como Francia. Y algunos hasta se alegrarían.
Cordialmente,
Félix

sentimientos y locuras dijo...

Amén