¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

lunes, 22 de junio de 2009

Duelos y Quebrantos


Tenía que haber sido ya, pero, entre un estate quieto y un que no te muevas, todavía está pendiente una jornada (no doy más de mí como para hacerla en plural) de gastronomía popular a la que me comprometí hace tiempo.
Ahora sí que la inmediatez hace que ya ande dándole vueltas a la organización del evento para conseguir que sea no sólo atractivo, pues para eso estarán los baños posteriores si es que alguno logra realizar una adecuada digestión, sino algo temático con lo que enmascarar mis deficiencias culinarias. Y qué mejor que eso; algo popular con lo que cada errata de cocinero pueda ser vendida como una tradición antañona, ¿no?
Pues bien, la temática a la que me ceñiré rondará la gastronomía manchega, con una especial dedicatoria a su mejor representante, de la Mancha digo, desde el siglo diecisiete, que no es otro que el afamado hidalgo cervantino don Quijote. Hombre ficticio (no descubro nada desconocido), que en aquellas tierras es reverenciado de forma tal que ya quisieran muchos personajes de carne y hueso semejante consideración para sí.
La verdad es que intentar resumir en una sola jornada todo aquello que se consumía en casa de don Alonso durante la semana, sería no sólo pesado en cuanto a contenidos calóricos, sino imposible de ser por repetido en el uso de sobras y remiendos. Así, abusaré de la dedicatoria a tan insigne manchego, pero centraré la jornada  sólo  en algunos de los platos más conocidos de la gastronomía manchega, pobre por definición y pastoril o labriega por tradición. Son, por tanto, recetas sencillas que hasta un patán entre fogones como yo será capaz de sacar adelante sin necesidad de disimular errores. O eso creo...
Gachas de almorta y asadillo como entrantes, acompañados de sus correspondientes tropezones de entreverado tocino y costrones de aposentado pan, frito en el mejor de los aceites. Duelos y quebrantos en su versión más urbana o light, pues el uso de la tradicional casquería no sé si heriría estómagos pero seguro que sí alguna sensibilidad. Y es que ya no estamos acostumbrados a todo aquello que en tiempos fue manjar. ¡Lástima! Duelos y quebrantos, digo, con sus partes definidas, aunque nunca supe si el huevo era el duelo o si la chicha el quebranto. Posiblemente, para acompañar, un pisto de esos que, por sí solos, valen para no comer nada más. Plato único, decían en mi tierra, de los de cucharada y paso atrás. También esto se pierde y, por consideración a mis comensales, utilizaré vajilla; rústica, pero vajilla al fin y al cabo. De todas formas, ¿qué esencia quiero mantener si voy a poner la cazuela de barro sobre el calor de un elemento vitrocerámico? ¿Será esto lo que algunos denominan cocina fusión?
Por si acaso, tendré preparado un salmorejo, con su jamoncito y su huevo duro, que sé que será apreciado con seguridad por los comensales, y un poquito de queso que será manjar para otros.

6 comentarios:

Lucano dijo...

Qué facilidad para poner a salivar a toda la audiencia ;-) Seguro que no defraudas a tus invitados. Disfrutad de la jornada.

Félix dijo...

Ten cuidado con la salivación que aún andas convaleciente y no conviene. Espero poder estar a la altura.
Muchas gracias.
Cordialmente,
Félix.

beatriz dijo...

Bueno, bueno.
Eres todo un valiente al ofrecerte de cicerone en este paseo por la gastronomía manchega ( por el salmorejo ya me paseo yo sola).
Espero impaciente, solo necesitamos cuadrar fechas que las ganas están más que dispuestas.
B

Félix dijo...

El valor, mientras no lo demuestre, Beatriz, se me tiene que suponer.
En cuanto cuadremos fechas daremos buena cuenta de ese salmorejo, que lo demás es disculpa.
Cordialmente,
Félix

sentimientos y locuras dijo...

bufffffffffffffff, valor dice, si tu mandil es de grana y oro. Vaya vaya, que orgia gastronimica, fijar la fecha rapido que se me esta haciendo el ponpis gaseosa.

Félix dijo...

Bueno, Jose, Bueno, no correr. Ya parece que hay fecha, ingredientes, cocinero y comensales. Ahora... a por todas!
Cordialmente,
Félix