¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

viernes, 6 de febrero de 2009

Eluana Englaro


Llevo unos días dándole vueltas y no encuentro respuesta que sosiegue mi cana. Y, la verdad, es que no entiendo bien por qué, pues nunca llegaré a conocer a Eluana y sólo he sabido de ella de unos días acá, merced a lo publicado por la prensa.
Eso sí, sé cómo es. He visto una fotografía de una mujer sonriente, en plenitud, con esa belleza oscura que sólo tienen las mujeres mediterráneas. Una italiana de ojos negros y larga cabellera. Pero hablo del pasado, de cuando la sonrisa poblaba su cara y la vida salía por cada uno de los poros de su piel. Y esa vida salió tanto, que hace diecisiete años se le escapó casi del todo. Del todo, diría yo, aunque la ciencia fue capaz de enganchársela por un hilito y ella quedó ahí, sin sonrisa, con los ojos inexpresivamente cerrados y con los poros de su piel vacíos pues la vida no salía ya por ellos, postrada en un lecho inmóvil, inerte. Porque desde entonces, la vida de Eluana no sale, sino que entra. Entra, artificial, todos los días gracias a los mecánicos impulsos que le envían complejos alimentos por un único orificio, que no poro. Eluana se mantiene así desde hace diecisiete años, pero hace diecisiete años que dejó de vivir. A su pesar, seguro. Porque el recuerdo nos la deja ver llena de vida. Porque por los ojos se le escapaban sus proyectos y, si se mira con atención, seguro que a través de esos ojos fotográficos se podría ver el futuro. Pero ahora esos ojos cerrados sólo permiten que se vea el pasado. Todo son recuerdos sin expectativa. Todo son ilusiones rotas. Y eso tiene que doler. Tiene que doler mucho. A Eluana, si es que puede, y a sus padres. Sobre todo a sus padres. Lo imagino. ¡Qué dolor!
Y así, día tras día, mes tras mes y año tras año. Sin futuro.
Y yo aquí, llevo unos días dándole vueltas. Porque no estoy seguro. Porque, en el fondo creo que no estoy de acuerdo con los argumentos de quienes dicen defender la vida. Porque son tantos los sinsentidos, que éste parece uno más. Porque creo que en los últimos diecisiete años, la artificialidad de la vida de Eluana ha tenido que estar en contra de lo que cualquier Dios pudiera tener previsto. Porque Dios, después de hacernos a su propia semejanza, nos dejó completa libertad. Y creo que algunos, con argumentos más o menos justificables, intentan utilizar estos privilegios para ocupar el sillón divino y decidir cómos, cuándos y porqués. Por eso hay quienes deciden que aún no ha llegado su momento y que será cuando ellos decidan; y la mantienen atada a la cama y al alimentador. Por eso hay quienes deciden que ya ha llegado su momento, que ellos ya han decidido; y le quitarán el alimentador y la cama. Y todos se creen en posesión de la verdad. Y todos se ven capacitados para decidir. Y todos nos vemos capacitados para decidir.
Cada día queremos parecernos más a Dios. Pero nunca seremos Él.
Y Orza, la ecuatoriana de Parla, ayer, con sólo veinticinco, muerta a manos de su hombre. ¡Otro que quiso ser dios!
Por eso, llevo unos días dándole vueltas. Me pongo en su lugar, en el de ellos, y no sabría qué hacer. Porque no quiero ser dios.
Es duro.

11 comentarios:

beatriz dijo...

Yo tampoco soy quien para decidir, siquiera opinar, sobre la vida de Eluana, pero sí puedo decir lo que no me gustaría si yo fuera ella.
No querría estar muerta y que mi familia y amigos me vieran día tras día en una cama y se sintieran mal por ello.
Que al pensar en mí tuvieran esa imagen momificada en lugar de mi cara sonriente. Que no tuvieran derecho a llorarme, a sufrir y a superar mi muerte de una forma "sana", "normal" y "natural".
Lo siento por ella y por su familia, espero que ninguno nos veamos en una parecida.
B
B

Lucano dijo...

Pobre Eluana. No he indagado en su historia, sólo lo que te leo y lo que a otros he escuchado. Pisamos la fina línea que hace frontera entre la acción y la omisión. Entre los que defienden la vida cayendo en el ensañamiento terapéutico y los que dicen defender la dignidad de la misma poniéndola en brazos de la muerte. Dada la situación de Eluana, creo que no se le debería privar ahora de la nutrición. Han sido 16 años, podrían haber sido 16 días, podrán ser algunos años más, pero me parecería injusto que haya sufrido el ensañamiento y tenga que sufrir también la eutanasia. Ojalá se aclaren cada vez más estos aspectos, aunque cada paciente es un mundo y siempre habrá matices.

SOCCER FANATIC dijo...

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Iacobus dijo...

Creo que el problema no tenia que haber durado tanto tiempo,
¿por que se ata a una persona a una supuesta vida futura, si no hay vida presente? ¿Es vida el mero hecho de que late un corazón de forma artificial?.
Dificil para la familia y estoy con Beatriz espero que no nos veamos en una parecida.

Conchero dijo...

La vida y la muerte, algo tan propio Dios pero que a veces se deja en las manos de los hombres. Y nosotros, ¿qué hacemos? Entiendo las dudas de los hombres buenos, pero ¿dejarla morir de sed y hambre? ¿Que se hayan tomado las molestias de crear todo un sistema para ir retirándole la hidratación y la nutrición para que no tenga espasmos musculares? No, en eso no puedo ver a Dios. Hay que dar de beber los sedientos y comer a los hambrientos. Puedo comprender, y yo lo siento así, el miedo ante el fino hilo que separa la vida de la muerte, el dolor de ver a tu hija en una cama, la desconfianza hacia la total oscuridad de su estado actual. Todo éso soy capaz de sentirlo, y lo veo humano y divino, y hasta malvado. Pero dejar a alguien morir de hambre y sed solo lo puedo ver malvado. Espero nunca pasar por una situación así, y no creo que sea capaz de entenderla, pero creo que preferiría besar la mano de mi hija que pedir le quiten la hidratación y la nutrición.

Félix dijo...

Beatriz, eso es lo que constituye un testamento vital, aunque en ningún caso (o en muy pocos) será reconocido y podría ser aplicado. Es una cuestión difícil y cualquier opinión puede ser cogida por cualquiera de sus dos caras.

De todo, Lucano, me quedo con tus dos primeras palabras. "Pobre Luana".
Por lo que he leído, técnicamente no es eutanasia, sino una renuncia voluntaria a la aplicación de la terapia. Seguro que tú sabes más de eso.

El problema, Iacobus, no hubiera durado tanto tiempo si... se hubiera actuado de otra forma. Pero, seguro que si la actuación hubiese sido otra, alguien lo habría criticado, o denunciado incluso. Porque la idea inicial, es salvar una vida con la expectativa de que todo saldrá bien y adelante. Pero una vez que se entra en el camino, es muy difícil decidir donde hay que ponerle el fin, porque cuesta mucho aceptar que se trata de un camino sin salida.

Conchero, toda la vida está en manos del hombre. Y por eso el asesino que ayer dispuso de la vida de su mujer, no es que pensase que era un dios, sino que en ese momento empleó esta facultad. En ese momento supo que la vida de ella estaba en sus manos y lo malaprovechó.
Porque Dios está entre pucheros y entre túnicas, pero jamás osa inmiscuirse en el libre albedrío de sus hijos. Bendita libertad aunque sea mal empleada. Ahora bien, lo que no sé es si, en el uso de esa libertad, los que la han usado correctamente son los que han decidido alargar la "vida" de Eluana de forma artificial o quienes ahora deciden que es el momento de dejarla descansar en paz. En esto, como Beatriz, como Iacobus o como tu mismo, ojalá nunca tenga que tomar una decisión así; ni para un lado ni para otro.
Cordialmente,
Félix

Marisol dijo...

Desde luego es una decisión difícil.....¡mucho!
Como tú intento ponerme en el lugar de sus padres...y es un horror....un horror por ellos y por Eluana....
Probablemente si ella hubiera podido expresarse, hace años que hubiera decidido desconectarse...y para sus padres, a día de hoy..."desengancharse" de ese hilo de vida...¡es muy duro!
Un hijo es lo más grande, lo más puro que uno tiene, tienen todo nuestro amor, toda nuestra vida, y llegar a decidir desconectarla, debe ser la peor decisión que un padre pueda tener que llegar a hacer. En su situación, cualquier padre se aferra a ese pequeño hilo....mientras exista, nuestro hijo estará con nosotros....pero también hay saber cuando el hilo no dá más de sí. Y hay que saber dejar ir, en paz, con dignidad y respeto. Pero eso conlleva desconectar una máquina y morir de hambre....y siempre quedará la duda....¿ella se dará cuenta?¿habrá "sentido" de alguna manera todo esto?
¿Quién puede atreverse a decidir?
¡difícil, muy difícil!!!!

Conchero dijo...

Pero esa vida artificial.. ¿es darle de beber o comer? Eso no es una vida artificial. Esta chica tiene una sonda como la tienen otros tantos enfermos en los hospitales. No necesita un respirador, abre los ojos, traga... eso no es una vida artificial. No es pisar el cable y ya está. Es dejarla morir. Van a tardar 15 días en que se muera, 15 días en que poco a poco le van a ir retirando la nutrición y la hidratación, hasta que el cuerpo no pueda más y tenga una parada cardiaca. Creo que no es comparable. Habrá otros casos más extremos, pero no éste.

sentimientos y locuras dijo...

Bufffff tema complicado. La verdad que los que tienen que estar sufriendo más son sus padres y demás familia. Ella hace ya muchos años que dejo de sufrir.

Que Dios les de fuerzas para sobre llevar este calvario.

Y respecto a los que quieren ser Dios como tú dices. Es un sin sentido que nunca entenderé.

berrendita dijo...

Félix: suscribo punto por punto lo que has escrito. También yo me he detenido a mirar mil veces las fotos de esa joven sonriente que hace diecisiete años dejó de sonreir. También yo me he preguntando si realmente Dios permite que la vida, cuando se termina, se perpetúe a través de un tubo por medios artificiales.
Ojalá Eluana y su familia puedan descansar en paz al fin. Una, al otro lado. Los demás, en este mundo tan duro donde tendrán que sobrevivirla.

Un beso.

Félix dijo...

Es lo que quiero decir, Marisol. Si, como dices en tus últimas frases, es posible que no se dé cuenta de nada, entonces deberían planteárselo de una manera y si, como dices al principio, tuviera capacidad de expresarse, si fuera consciente y pudiera participar, aunque inmóvil, debería ser otro el planteamiento. Porque si no, volveríamos a Esparta y su "selección" infantil, pero en este caso con cualquiera.

No Conchero. La vida artificial no es darle de comer a través de una sonda, como ocurre con multitud de ancianos. La vida pasa a ser "de otra forma" cuando el alimentado nasogástricamente, además, pierde la consciencia y cualquier capacidad de comunicación y de relación con el exterior. No es que se quede encerrado en su mundo, sino que se queda sin mundo. En esos momentos, la vida es otra cosa.

Nada más que añadir, Jose. Que Dios les ilumine suficiente como para obrar en la mejor manera. Nada más... y nada menos.

Berrendita, me alegra que estemos de acuerdo. Sólo una cosa. Para mí, Dios lo permite todo; somos nosotros los que tensamos las cuerdas hasta sus límites e, incluso, hasta partirlas.
Cordialmente,
Félix