¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

miércoles, 16 de julio de 2008

¡Feliz cumpleaños!

Hoy, las costas están de fiesta. Hasta en la más insignificante villa marinera hoy no se faena. En lagos y ríos, en mares y océanos, pescadores de red y caña se hacen a las aguas en procesión. Cofradías de hombres rudos que, por un día, engalanan cuerpo y alma para hacer fiesta. Porque, como desde siempre, la Virgen del Carmen es recordada en este día. Celebrada.

Marineros y pescadores, de aguas saladas y dulces, cantarán una Salve agradecida, porque pueden. Porque hoy están aquí y no saben si podrán cantar la próxima. Por eso, engalanarán una pequeña chalupa y en ella, sobresaliendo de entre flores y banderolas, entre vítores y bocinas, será portada la Patrona, Nuestra Señora, majestuosa y sencilla. Sencillamente cercana. Y la acercarán a la orilla de cualquier playa para que reciba la veneración de propios y extraños. Que en estos días las playas están llenas de extraños.

Y hoy, como siempre, tú lo sabes, es día de hacer memoria. Reflexión y recuerdo. Porque no se nace todos los días. Y los hombres, animales de costumbres, aprovechamos estos aniversarios para hacer balance. Inventario del día a día para, así, retener lo que sin querer se nos escapó y para recordar que debemos olvidar lo olvidado.

Y hoy, feliz aniversario, voy a intentar hacerlo por tí. Porque es tu día. ¡Dieciséis de julio, día del Carmen!

Voy a rebuscar en el cajón de mi memoria para desempolvar lo que no quiero que se pierda. Voy a contarme todas esas cosas que no quiero olvidar. Porque quiero ver nítido lo que el tiempo con su paso fuerza a entenebrecer. Voy a recordar cómo se puede ejercer una paternidad firme pero sin protagonismo. Cómo sólo la presencia puede ser suficiente aunque pase inadvertida. Cómo el esfuerzo desinteresado tiene que ser reconocido.

No soy capaz. No quiero ser capaz de imaginar, de imaginarte, sufriendo silenciosamente con una permanente sonrisa, casi infantil, en tu rostro. Calladamente atento sin poder participar pero siempre presente en la expresividad de tus azules ojos. Días finales, largos, eternos, que siguen presentemente vivos, amarrados con firmeza a la cana de mi alma sin querer desprenderse. ¿O soy yo quien no quiere desprenderse de ellos? Dolorosa agonía soportada como todo en tu vida, tranquilamente. Hasta el último momento. Sí. Tranquilamente. Eso es lo que quiero recordar. Eso es lo que prefiero recordar.

Y te veo sentado en tu sillón. Esa es la imagen que quiero tener. Mantener. En tu sillón. Tranquilo. Porque siempre fuiste un hombre tranquilo. Amante de lo tuyo y de los tuyos, pero siempre sosegadamente, sin aspavientos, sin hacerte notar.

Hombre paciente que supiste llevar adelante toda una vida sin ponerle mala cara ni a vientos ni a mareas. Un hombre sosegado que hiciste de la rectitud un baluarte vital. Un hombre sereno que practicaste tu fe sin importarte el entorno ni el momento. Fiel. Admirablemente fiel.

Un hombre que consiguió que mi vida sea lo que es. Una infancia feliz, una adolescencia en libertad y una madurez serena, tranquila. Heredadamente tranquila. Porque, aunque casi nunca lo has dicho, sé que creías ciegamente en nosotros. Que te sentías orgulloso de nosotros. En tu silencio. Porque no eras de alardes. No necesitabas contar a los demás nuestro éxito para sentirte felizmente orgulloso. Y yo, ahora que el tiempo me libera del velo que pone la rebeldía de la juventud, lo veo con claridad. Agradecido. Satisfechamente agradecido.

Y tú, estoy seguro, seguirás sin contarlo a quienes estén contigo. Ufanamente humilde y sonriendo.

Hoy no habrá libro ni corbata, pero quiero que sepas que me acuerdo. Que te recuerdo. Con todo mi cariño.

¡Felicidades!

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy es uno de esos días importantes en mi calendario, porque me alegra recordarte y me produce una especial emoción ir a verte con mi ramo de flores y mis oraciones. Porque así me gusta que me veas, con flores porque tú eras un amante de tus plantas y con oración porque siempre compartimos la misma fe. Doy gracias por haber podido acercarme a estar contigo y
a agradecerte el cariño que siempre nos diste a tu nieta y a mí, ademas este año he ido acompañada de tu hijo y estoy segura que esto te ha alegrado tanto como a mí,confio en que el proximo 16 de julio, podamos volver a felicitarte y a felicitarnos por haberte tenido en nuestras vidas.
Charo.

Félix dijo...

Sabes que te lo agradece desde donde está. Y es feliz, porque contigo siempre fue feliz. Y se alegra de que estés ahí, con él, con nosotros. Porque tú también le diste cariño.
Yo también te lo agradezco. Sabes que no hace falta decirlo, pero quiero que quede aquí, constante y permanente.
Excepcionalmente, porque la ocasión es también única:
Un beso,
Félix

Lucano dijo...

Felices vosotros, que conserváis vivo el recuerdo de quien ya vive la vida que no acaba. Un abrazo.

Félix dijo...

Felices pues es un recuerdo vivo. Seguramente más que un recuerdo, pues siempre está presente.
Gracias, Lucano, por tus palabras.
Cordialmente,
Félix

locuras y sentimientos dijo...

Que sentimiento mas bonito y profundo es estar agradecido a los que han hecho tanto por nosotros, y más bonito es poder expresarte también como lo haces. Muchas veces no hace falta palabras, gestos, miradas, sonrisas. No hace falta, el simple echo de saber que obras con el corazón y por los tuyos recarga energías para poder seguir recordando y queriendo.

Félix dijo...

Cuando la memoria es viva el recuerdo se crece hasta hacerse presente. Por eso, intentaré recordar siempre. Recordaremos.
Cordialmente,
Félix

berrendita dijo...

Sabes, Félix, que en mi casa el día del Carmen también es día de aniversario. Mi abuela, que estuvo con nosotros casi 98 años, hubiese cumplido 105. Nosotros seguimos celebrando su vida, su alegría, su generosidad, su fuerza, su lucha, su valentía y el amor que nos dejó en prenda.
La echo de menos, pero cada 16 de julio sonrío. Porque sólo me cabe recordar desde la sonrisa a quien tanto amor, tanta ternura y tanta alegría sembró a lo largo de su vida.

Un abrazo.

Félix dijo...

Siempre celebrar la alegría de los que nos dejaron algo para recordar.
Eso es algo a lo que, casi sin querer, estamos "obligados". Y lo hacemos con una sonrisa, al menos con una sonrisa.
Cordialmente,
Félix