¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

lunes, 9 de julio de 2012

¡Ya no sé si debo decir que vuelvo...!

¿Será la entrada en la cincuentena? ¿Será que el quehacer diario me nubla la mente dejándomela casi vacía?
No sé que será, pero lo cierto es que se me seca la fuente y el alma ya no es la única que muestra mis canas. Ahora, el cabello está por momentos más y más poblado de pelos blancos, correspondiendo cada uno de ellos, si hago caso a la tradición, a un disgusto o preocupación. No lo niego, ha sido ésta una época de preocupaciones y disgustos, aunque no creo que tantos como para que el cabello se me esté enblanqueciendo casi por momentos. Son disgustos variados, privados y públicos, que me han tenido ocupado, preocupado y sobreocupado tan a mi pesar como para no venir por aquí durante largas temporadas.
Tenía la sensación de que debía dejarlo en la intimidad del alma, aunque la cana me forzase a traerlo por aquí. Pensaba que ya nadie se asomaba siquiera por alguna de las rendijas que siempre quedan cuando uno cierra los portones y ventanales, salvo comentarios programados invitándome o invitándonos a consumir este o aquel producto milagroso, tanto para la potencia sexual como para la cura de las enfermedades más variopintas; estimulándome o estimulándonos a pasearnos por blogs y páginas virtuales de más que dudoso contenido y siempre redactadas en idiomas más que lejanos de este que intentamos mantener como si nos fuera la vida en ello. En definitiva, que solo me han visitado máquinas, o eso es lo que pensé, durante estos tiempos en los que no he sido capaz de juntar siquiera dos letras para hacer un monosílabo. Pero, después de todo, he caído en la cuenta de que esas visitas mecánicas eran las que dejaban rastro patente pero que todos los días hay otras que pasan para, por si algún acaso, se me ha ocurrido poner aquí algo que pudiera llamarles la atención (cosa que pongo en la más grande de las dudas).
Por todo esto, me decido a continuar la irregularidad de lo mío y me dejo caer hoy por aquí, aprovechando que los agobiantes calores de un despacho mal orientado me aplanan tanto como para dejar de atender no solo lo importante, sino hasta lo urgente, que mañana será otro día.
Pasó la Semana a la que dedico la mayor parte de mis pensamientos encanados y siguió el tiempo como si nada hubiera pasado. Son meses ya los que hace que salieron las procesiones y, no sé siquiera si pesaroso, la decepción es tan grande como para hacer de ella desgana, desinterés o flojedad. Que cada día me veo más lejano de esa Semana Santa o ella está cada vez más alejada de mí.
¿Será el verano? Creo que no. Creo que son motivos mayores, que aún ando analizando, los que me llevan a perder poco a poco la pasión que siempre tuve, aunque me resisto a ello y me obligo, aunque sea de vez en cuando, a preguntar, a charlar o a intentar saber del estado de la situación.
Son  motivos variados que intentaré plasmar por escrito. Motivos secantes o tangentes, que de todo hay, que hacen que uno pierda la poca ilusión que le va quedando. Motivos reales y espurios. Motivos, al fin y a la postre.
Debo reconocer que a nadie interesarán, pero que me servirá para descargar el morral y, una vez vacío, poder limpiar su interior para almacenar mejores motivos. Así, renovaré y podré almacenar nuevos bríos, nuevas impresiones y nuevas decepciones.
A ver si así, se me activa la cana del alma aunque suponga la aparición de nuevas canas en mi cabeza.

4 comentarios:

sentimientos y locuras dijo...

Jo Félix no seas vago y ponte a deleitarnos con estas perlas!!!!
Un abrazo

Félix dijo...

Si no es por ganas, Jose. Lo que pasa es que cuando se me ocurre algo para escribir ando en otros menesteres y cuando tengo un rato para ponerme delante del teclado, como que las ideas se me marchan y se esconden. Pero, mi compromiso sigue ahí.
Cordialmente,
Félix

Lucano dijo...

También a mí me pasa. Hubo tiempos de más fluidez al teclado. Seguimos ahí, ya lo sabes.

Félix dijo...

Tienes razón. Es la decadencia de los blogs... O la escasez de sinapsis en cerebros dedicados a otros menesteres! Pero cuando las ideas fluyan...
Cordialmenta,
Félix