¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

lunes, 14 de junio de 2010

Hablar, hablar... por hablar

Llevo unos días ausente y ahora me voy durante una temporada. Lo primero es por ser y lo segundo por trabajar. Además, a pesar de que han pasado los días y de que se acerca el momento, no ha sido este último un periodo de intensa actividad cofrade. Parece mentira, pero una vez que los alumnos han abandonado las aulas y poco a poco el calor comienza a agalbanar cuerpos y almas, es cuando más trabajo tengo y cuando mejor intento hacerlo. Papeles, reuniones, viajes, laboratorio y preparar lo que se avecina, se llevan tanto de mi tiempo que apenas queda suficiente para dedicarlo a aficiones y pasiones. Leo mientras pienso y pienso mientras duermo, pero me falta lo más importante, algo para lo que el tiempo es imprescindible –tiempo libre, por supuesto–, que es hablar. Hablar con unos y otros, salir de mi concha forzada y dar rienda suelta a lo que pienso mientras leo y duermo.
Porque tengo la impresión de que, a falta de hablar más y pensar menos, todo está suficientemente claro. No sé si para blanco o para negro, pero al menos más claro de lo que podía pensar cuando empecé a darle vueltas y, en ese mismo momento, me convertí en foco de algunas atenciones. A mi pesar, por supuesto.
Bueno, pues, aun así, creo que el diálogo es algo imprescindible y que será después de una, dos, tres o las charlas que hagan falta, cuando la balanza acabe por vencer su fiel hacia uno u otro lado. Porque yo pongo granos o granitos en uno u otro platillo, pero el peso, el verdadero peso que acabe por desequilibrarla, será el que pongan los consejos de los amigos, las opiniones de los convencidos, las ideas de los que apoyan una u otra opción y los silencios de quienes, por no hablar, callan lo que debieran decir. Todo tiene su peso y la balanza, bien calibrada y libre de taras, los recibirá sin más, sin tomar partido.
Se acerca el momento de decidir, aunque no me agobie, y todo depende de lo que hablemos. Porque si dependiera de lo que hablan...

4 comentarios:

Lucano dijo...

Hablando se entiende la gente y se pronuncian las balanzas. Suerte en los diálogos.

sentimientos y locuras dijo...

Hablarlalalalaalalalala

Tu puedesssss

Anónimo dijo...

respeto mucho respeto, ganas de trabajar sin delegar, y estando en primera linea, buen equipo... pilares fundamentales y buscar bastiones indelebles. Truco fidelidad...

Félix dijo...

Hablando me voy entendiendo, Lucano, pero me faltan más diálogos (o tertulias, que sabes que prefiero) para ver hacia dónde se inclina finalmente la balanza.

Jose, querer es poder. Lo de hablar es... para ver si quiero.

Anónimo, trabajar no delegando pero sí en equipo. Luchar en primera línea pero sin fuego amigo, pues el enemigo no está entre nuestras filas. Fidelidad a una idea, a un compromiso y a una pasión. Ciertas tus palabras. Gracias.
Cordialmente,
Félix