¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

martes, 16 de septiembre de 2008

Primeros pasos

Aún sigo en una nube. Henchido de un alegre bienestar. ¡He dado mis primeros pasos!

Quién me lo iba a decir. Ahora, justo cuando la cana de mi alma comienza a verse acompañada por legión de cabellos blanquecinos, he sido capaz de lanzarme y hacer manifestación pública de mi sentir cofrade.

-¡No tienes problema! ¡Tú que estás acostumbrado! ¡Esto para tí es fácil!- Me decían quienes me rodeaban. ¿Sería para darme ánimos? No lo sé, pero para mí ha sido mi primera vez. Han sido mis primeros pasos. No voy a decir que haya sido duro, pues como el niño que comienza, lo he hecho desde el instinto, desde el corazón. Y, así, las cosas salen como si todo estuviese aprendido desde el principio.

Y, así, desde el principio, tuve clara la idea, aunque darle la forma adecuada haya costado más de lo que hubiera imaginado.

Horas de estío, en la terraza que mira al azul océano que baña las arenas más amadas, intentando aclarar una idea, una frase, una palabra... y el teclado se rebelaba, alteraba la posición de las letras y yo incapaz de hacer algo con coherencia.

Tardes de calor en la quietud de la pequeña habitación en la que, por estar rodeado de todos mis tesoros literarios, intentaba construir un texto que estaba en mi corazón pero que mi cerebro se negaba a poner en orden.

Esas visitas al silencio dorado esperando que los que allí residen diesen alas a la inspiración.

Y, así, al final, logré juntar letras, palabras y frases. Todas salidas de lo más hondo. De mi infancia casi olvidada. De mis recuerdos cofrades más íntimos. De mis disgustos con la jerarquía que nos gobierna. De mi duda permanente que me permite reafirmarme con fuerza. De mi razón que alimenta la duda. Y, rellenándolo todo, de mi familia. De esas dos mujeres que me envuelven con su presencia y conducen mis pasos mientras caminamos en paralelo.

Logré rellenar unas cuartillas. Mis primeras cuartillas. Mis primeros pasos.

He dado parte de mí, aunque sospecho que esto es siempre así y que los que me precedieron también dejaron parte de ellos a los pies de esa cruz que gobierna en la humildad la capilla dorada. Espero que lo que he dado también haya quedado entre esos muros. O, quizá no. Quizá prefiera que quienes allí estuvieran recogieran lo que dejé y se lo hayan llevado prendido, sin querer, sin darse cuenta. Porque así sabré que hay quienes llevan con ellos un trocito de mi cana. Un trocito de mi alma. Un trocito de mí. Y yo estaré junto a ellos haciendo cada vez mayor el paisaje de la amistad.

¡Ah! Y a los que no estuvieron les dejo aquí el pedazo que les corresponde para que lo recojan si quieren.

Confío en haber sido capaz de cumplir con lo que se esperaba de mí, pero si así no hubiese sido, al igual que el pequeño que titubeante tropieza en sus primeros pasos y cae, dejando parte de sí sobre el suelo, espero que mis tropiezos hayan servido para dejar parte de mí sobre quienes allí estuvieran.

Intentaré mejorar. Intentaré afianzar mis pasos para, en el futuro, no tener que tropezar. Aunque siempre se tropieza.

7 comentarios:

Lucano dijo...

Llevamos pedazos de la cana y del alma tuyas, y la sonrisa más auténtica, y la fe más segura, y la Cruz más querida en nosotros. ¡Gracias!

beatriz dijo...

No esperábamos menos de tí, ideólogo.

no te olvidarás del pase privado o al menos la copia ¿eh?
B

Félix dijo...

Gracias a vosotros, Lucano, fue un placer.

Beatriz, sabéis cómo sentí vuestra ausencia.

Cordialmente,
Félix

Anónimo dijo...

Sensibilidad, amor en voz alta, para que todo el que quiera lo escuche en silencio, que llena y complace.
El alma levita y la paz está ahí.
J

Félix dijo...

Sigamos esta senda. Escuchemos nuestro propio interior y sintamos la paz.
Gracias, anónimo.
Cordialmente,
Félix

berrendita dijo...

Leí ayer de madrugada tu texto. Leí tu alma. Y me ha encantado. Gracias por acordarte de los que sin poder estar estuvimos a tu lado. A los pies del Cristo que duerme.

Un beso, Félix. Enhorabuena, de corazón.

Félix dijo...

Gracias, Berrendita.
Hice lo que pude, allí y aquí. Que últimamente la inspiración parece que anda alargando las vacaciones.
Gracias de nuevo, de corazón.
Cordialmente,
Félix