Es cierto.
Se nota dejadez en mi diario y debo una explicación a esos pocos que de vez en cuando se pasan por él para conocerme un poco más.
Sólo puedo decir que se me ha caído la cana del alma. Que la calvicie se apodera de ella haciéndola parecer un auténtico erial. Y yo la noto vacía, desganada, arrugada y temerosa, a la espera de que un nuevo y vigoroso cabello, inmaculado en su blancura, despunte en la despejada superficie de mi ánimo.

Confío en que esta alopecia que de momento provoca que mi alma esté en orfandad, sea sólo algo transitorio y que cuando se asienten las ideas que hagan florecer nuevos cabellos canosos (al menos uno como sustituto), vuelva a la irregularidad más o menos periódica de manifestar mis impresiones y sensaciones en este blog.
Espero que sea una horita corta.
Quiero que así sea.
¡Seguro que así será!
