¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.


miércoles, 8 de abril de 2009

Hermandad Universitaria

Ha pasado como un suspiro. Seguramente por lo improvisado, por inesperado, sólo haya sido consciente de ello después de que haya ocurrido. Pero, de cualquier manera, he cumplido un año más. He acompañado a la Hermandad Universitaria del Cristo de la Luz y de Nuestra Señora Madre de la Sabiduría, mi Hermandad Universitaria, por las calles salmantinas.
Hacía años que esta procesión no tenía un acompañamiento que representase al Alma Mater completando su recorrido y, por ello, me siento orgulloso de haber podido ser protagonista de ello. Por mí y por la Hermandad.
Ha sido todo un orgullo caminar detrás del paso en un lugar seguramente inmerecido por lo que de privilegio tiene. Porque, como además será la única salida penitencial que realice este año, me ha permitido manifestar mi sentir cofrade. He podido hacer ver que la Semana Santa sigue ahí y que, a pesar de muchos, no son momentos duros, ni mucho menos.
Gente, gente y más gente. Silenciosa y reverente, la gente se ha agolpado a ambos lados de la carrera para ver pasar nazarenos e imágenes. Unos con sentimiento y devoción, otros con expectación y algunos otros, cuyos rostros dejaban claro un origen foráneo, con sorpresa. Pero todos, sin excepción, con respeto. Es lo que más he apreciado de esos momentos. He sentido el respetuoso aprecio de los espectadores y lo agradezco.