¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.


sábado, 13 de diciembre de 2008

Volviendo atrás


Ayer dí con lo que puede ser el motivo de la dejadez que arrastro en los últimos tiempos.

Ayer, alguien a quien aprecio y por quien me siento apreciado, comentaba que echaba de menos al "capitán pescanova". ¡Tate! ¡Eso es! ¡Y yo sin darme cuenta!

Una imagen, un simple cambio de imagen y puede ser el motivo de que se modifique todo lo que nos rodea, por dentro y por fuera. Pasé del llamativo amarillo al azul académico y, por lo que ahora creo, todo alrededor de mi cana sufrió un cambio. Imperceptible pero profundo. Porque... ¿será este simple gesto de cambiar una fotografía el que haya condicionado la decreciente frecuencia de mis escritos en este diario? ¿Será cierto el efecto mariposa en cuestiones intangibles? ¿Me habrá afectado la académica seriedad para que las frases y palabras salgan cada vez con menos fluidez? No lo sé. Pero, por si acaso... ¡Vuelve el "capitán pescanova"! Así, en unos días podré comprobar si el retorno al pasado, si la recuperación de imágenes que habíamos desechado, si la mirada retrospectiva hacia el interior del alma, hacen que regrese la ilusión a este blog en forma de entradas más frecuentes.

Aunque creo que voy a jugar con ventaja, porque estamos entrando en un periodo del ciclo anual en el que a todos se nos ablandan los callos en el corazón. Pero en el de verdad. En ese corazón que unos tenemos más arriba y otros más abajo, más o menos grande y más o menos duro, pero intangible a manos de cirujanos que no sean los del alma. Y cuando ese corazón ablanda sus durezas, parece que arrastra al resto de nuestro organismo en una vorágine exultante que se manifiesta en una mejoría de todo nuestro interior. Nos sentimos más jóvenes, alegres, felices,... y locuaces. Por eso pienso que voy a jugar con ventaja. Que el "capitán pescanova" va a jugar con ventaja.
En unos días lo veremos.