¡Nunca confiaré en los tintes!
Lo único que consiguen es engañarme mientras los demás siguen viendo mi interior.

sábado, 29 de enero de 2011

Pedazos de corazón

Quienes me conocen saben que aparte mi Pasión, la mayúscula, tengo otras pasiones más pequeñas pero que se encargan de completar ese no sé qué que me acompaña día a día. Los libros y las estilográficas son esas aficiones que guardo desde los años de infancia, cuando tenía que acudir cada dos por tres al garito de don Ángel y gastarme parte de mis ahorrillos en "otra" nueva Inoxcrom 77 pues ninguna de las que tuve por aquellos días llegaba a superar las duras pruebas de resistencia a las que eran sometidas entre mis pueriles manos. Y el parque de plumas estropeadas aumentaba y aumentaba al tiempo que yo pasaba los cursos. Y ese puede ser, quizá, el origen de esta pasión mía por estas herramientas de escritura. Cada una con un recuerdo; cada una con un sentido; cada una con un cariño.
Ayer, una nueva estilográfica se vino a sumar a las demás. Una preciosa pluma de refulgentes brillos en su negra resina se ha incorporado inesperadamente a la vitrina en la que reposan las otras, muchas ajadas y otras rotas, pero todas exponiéndose orgullosas de una vida plena. Un ejemplar de la Montblanc Anniversary edition ha llegado a mi alma, pues viene cargado de mucho más que lujo y diseño. Es una estilográfica que ha salido del cariño de quienes sabían que no era necesario, pues el cariño, aunque a veces nos cueste enseñarlo, nos lo sabemos a flor de alma y, aun en la fría distancia, es lazo invisible que nos mantiene unidos sin esfuerzo.
Ayer, he abierto ilusionado una caja en la que solo esperaba encontrar una nueva estilográfica y me he sorprendido al ver que, abrazándola, protegiéndola y añadiéndole un valor que jamás tendrá cualquier otra, venían cuatro pedazos de cuatro corazones para hacer de todos uno. Para unirse al mío, resquebrajado, y tapar sus grietas y ser uno para siempre. Sin fisuras. 
Ayer, he recibido lo que, por sabido, no necesitaba. Pues nada de lo hecho esperaba recompensa, aunque nos venga bien, de vez en cuando, sabernos y sentirnos queridos. Y, como siempre, cuando tiene que ser el corazón el que hable por nosotros para manifestar el agradecimiento sentido, aquél se oculta en lo más recóndito de sus lugares íntimos y se nos quedan frío el rostro y cortadas las palabras por mucho que luchemos para que esto no sea así. Pues ese agradecimiento que apenas se me vio en la expresión de mi cara, no sé bien por qué, quiero traerlo ahora y dejarlo aquí, a la vista de quienes quieran fijarse en él. Que se me vea el orgullo de contar con cuatro hermanos que me quieren y la ilusión de sentirme querido.
Ahora soy yo el que debe agradecer todo lo que, desde el silencio, habéis hecho. Con el alma, ¡gracias, hermanos!

jueves, 27 de enero de 2011

Todos por Igual

Lo decía en mi anterior comentario. Últimamente, por las noticias que van llegando a mis duros oídos, parece que la Semana Santa salmantina despierta del letargo invernal y se despereza mientras espera la llegada de su momento. Se mueve la Junta de Cofradías, se mueven las Cofradías y Hermandades, se mueven las bandas y agrupaciones musicales, se mueven los cofrades... y todo ello ha dado pie al nacimiento de algo que, al menos en sus propósitos iniciales, confía en mantenernos informados sobre cualquier cuestión relacionada con la pasión que nos une y en mantenerse, así sin adjetivo, solo mantenerse en el duro mundo de la noticia, del día a día. Ese algo es "Todos por Igual. Periódico digital de Semana Santa Salamanca" que se nos presentó de repente, al menos a mí, para ocupar un hueco que estuvo ahí desde siempre. Porque la prensa local, tanto escrita como virtual, en su carácter generalista, siempre ha destacado por su escaso interés en los temas cofrades y, cuando el momento requiere de su atención, son tantos los errores de los que dejan constancia que es preferible hacer caso omiso de sus informaciones. Porque las páginas que se pueden encontrar en el mundo virtual en forma de diarios, magazines, personal pages y otros formatos de los que desconozco la denominación, normalmente son más para análisis (más o menos objetivo según sus autores) y crítica que para mera información. Porque las barras de las tabernas, en las que circula tanta información como en la más prestigiosa de las agencias de noticias, son, a pesar de todo, lugares de ocio en los que la exaltación de la amistad (o de la enemistad, que muchas dagas se han clavado entre copa y copa) hace que la noticia pierda frescura en favor de la subjetividad de los contertulios, deformándose, además, en el trasiego del boca a boca.
Este "Todos por Igual", entonces, viene a aglutinar todo lo que la Semana Santa de Salamanca genera a su alrededor para dejárnoslo a la puerta de casa y así hacernos más evitables los posibles esfuerzos de trasteo por los distintos medios en busca de la información.
Se presenta este periódico virtual de forma cuidada y accesible, cosa de agradecer por quienes solo vamos buscando la inmediatez de la noticia y no su enjundia, que para eso ya estamos nosotros. Muestra apartados claramente sencillos que no confunden a unos lectores acostumbrados a esa terminología y permite la participación de estos últimos en la forma inmediata de comentarios a los textos o bien con sus colaboraciones más elaboradas con las que se constituye una Tribuna Abierta que han dado en llamar "El Sanedrín". Separa Pasiones de Glorias, entrevistas de reportajes, noticias de comentarios,... todo ello con una estructura, como digo, bien elaborada y en la que se aprecia el esfuerzo de quienes están detrás, a los que desconozco en su mayoría, lo que me permite (o eso creo) ser más objetivo en mis comentarios.
Estoy seguro de que, a partir de ahora, seguiré su actualización para mantenerme informado y, sobre todo, poder tener mis comentarios actualizados gracias a su información. Por eso, una de las cuestiones que se tornan como fundamentales para una vida sana de este periódico digital, es que el proceso de renovación de la noticia, que la inmediatez en la comunicación, sea tan ágil como el medio lo permita, aunque imagino que el carácter amateur de los redactores (por lo que he podido observar en quienes firman las aportaciones) puede ser un impedimento al no tener estos una dedicación en exclusiva, pero que se puede paliar con la ilusión de quienes confían en este proyecto. Cuestión aneja a esto de la renovación será si se llega a generar un volumen de información suficiente y, sobre todo, si los que han puesto en esto su empeño van a ser capaces de acceder a todo lo que puede interesar a los cofrades salmantinos si tenemos en consideración (cosa que ya critiqué en su momento) el oscurantismo que suele rodear a las actividades cofrades y la afición por "sorprender" que tenemos todos los que estamos implicados, de una u otra forma, en la Semana Santa salmantina. Además, como información es poder, habrá quienes sigan manteniendo que cuanto más ignorantes estemos los de a pie, más poder abarcarán en sus morralas, intentando no solo guardarse la noticia, sino intoxicar con bulos que pudieran hacer perder la credibilidad al periódico. Ahí se verá si los periodistas de este medio serán capaces de bregarse, hacerse con fuentes fiables y extraer el jugo a este limón de espesa cáscara.
Por último, si bien he comentado que "Todos por Igual" se nos presenta en un formato agradable y bien cuidado, no quisiera dejar de lado el que no todo debe ser fachada; que el contenido de cada noticia debe ser veraz y contrastado, que la objetividad debe primar sobre el pequeño corazón cofrade de cada uno de los redactores y que lo bien hecho siempre será mejor. Por eso les pido que pongan cuidado no sólo en el contenido o en la estética y que, aunque inevitables a veces porque todas las imprentas tienen su duende, frases y párrafos se escriban con una correcta sintaxis, que se empleen los términos adecuados que para ello está la semántica y que los errores ortográficos brillen por su ausencia, aunque para ello haya que estudiarse la nueva Ortografía de la RAE.
Termino, animando a quienes se embarcaron en el proyecto, deseándoles continuidad en el tiempo y éxito en su empeño. Porque, solo por dedicarse a mantener al día a los cofrades en lo que de otra manera no trascendería, merecen el estímulo y la gratitud de todos nosotros.

martes, 25 de enero de 2011

Dientes de sierra



Siguiendo el rastro de las visitas que recibo a lo largo de los días, de estos días en los que no sé si es la desgana o la ausencia de inspiración la que hace que pasen uno tras otro sin renovación en este diario, me ha sorprendido encontrar una relación que, aun esperable, no deja de ser curiosa. Así, veo que cuando surge alguna noticia de cierto interés (es decir, con posibilidad de ser "analizada"), el número de visitas aparece crecido a pesar de que la renovación de mis propias palabras sea algo inexistente. Se incrementa el número de quienes, imagino, se pasan por aquí en busca de, no sé muy bien cómo catalogarlo, un recuerdo, una crítica o, simplemente, unas palabras para poder confirmar o refutar las propias de cada cual, de quienes esto visitan. Y las noticias de cierto interés, (lo siento por quienes, aun siendo asiduos, no alcanzan a compartirlas), las que generan este incremento en los contadores de visitas, siempre van asociadas a la Semana Santa salmantina y sus avatares más o menos enrevesados.
Cierto es que hace tiempo, quizá menos del que imaginaba, que no he vuelto a sentir ese pellizco que me obligaba a poner por escrito lo que yo, y otros muchos, pensábamos con mente crítica (o al menos la intención). Había perdido el interés por esa pasión que me ató durante años y de la que aún guardo marcas de las ataduras en el envés de mi alma. Pero también es verdad que, a pesar de esta dejadez intencionada, uno de los motivos que, desde el primer momento, movieron mis entresijos anímicos, si no el más importante, fue la herencia que me dejó quien compartió conmigo mucho más de lo que nunca hubiese llegado a sospechar y que no es sino el compromiso de mantener su pequeña llama encendida en nombre de una Pasión de la que disfrutó como si solo hubiera estado él. Por eso este conflicto por no escribir a pesar de tener que hacerlo esporádicamente.
Que el flamante presidente de la Junta de Cofradías visita a la presidenta de la Diputación Provincial, pues se dispara el número de quienes se asoman a esta ventana. Que aparece un nuevo diario digital para tenernos informados puntualmente de lo que acontece en nuestra Semana Santa, al poco la cifra de los que imagino esperando algo de mí o de mi cana, sube para marcar un nuevo hito. Que se termina la restauración de las cubiertas de la Iglesia de la Santísima Trinidad y se vuelve a hablar del ya manido Museo de la Pasión, el pico de la gráfica que me muestra a todos los visitantes en un momento determinado, aparece sobre los que le preceden cual Mont-Blanc virtual en el pequeño mundo de mi cana. Siempre que aparece alguna novedad sobre este "mundo pasional" que a muchos sorprende, veo cómo la cantidad de los que me siguen silenciosos pero esperando ver el correspondiente comentario, aumenta explosivamente y decae poco a poco en los días siguientes.
Me sorprende. Todavía me sorprende que, a pesar de tener cada vez más abandonada esta tarea crítica para con la Semana Santa salmantina, haya quienes esperan de esta cana de mi alma algo más que mi día a día comentado.
Me agrada comprobar que todavía queda quien me visita para conocer mi parecer sobre lo que siempre está en boca de todos antes incluso de ser noticia, rumor o comentario.
Cada día estoy más despistado y esta cana que rige cada una de las palabras que surgen desde el teclado del portátil se aleja de aquellos comentarios, por lo que apenas alcanzo a conocer las novedades en tiempo de que no pierdan su valor intrínseco y la cana de mi alma se niega a inspirar cualquier frase legible que sirviera para expresar lo que cualquiera de esas cosas despierta en mi fuero interno. No obstante, aunque solo sea por mantener esos dientes de sierra que se forman en las gráficas de visitantes, voy a ver si convenzo a mi cana para aumentar la frecuencia con la que comentar esas cosillas pasionales que solo nos interesan a unos cuantos de los que algunos pasan por aquí.
Intentaré actualizarme ahora que se nos viene la Cuaresma.

miércoles, 5 de enero de 2011

Mi Cuarto Rey Mago

¡Pues sí! Termino ahora mismo de dar lustre a mis zapatos aunque sé que no será ésta una auténtica noche de Reyes.
He decidido, en contra de lo que ocurrió en años anteriores, dejar mis zapatos relucientes junto a la chimenea para que sean vistos por sus majestades de Oriente, aunque tengo la certeza de que mi carta no llegó a su destino. No sé si es porque equivoqué la pluma o confundí el papel; quizá sea porque no alcancé a dar con el buzón adecuado o porque esta chimenea de casa jamás conoció la llama de un buen leño; puede ser que en mi inconsciencia haya renegado de la magia de esta noche o que esta cana mía se haya convertido en negro faro sin canto de sirena... O quizá es que la cruda realidad se ha hecho fuerte en lo que siempre creí mi corazón infantil y ahora, cosa que nunca antes me había ocurrido, reniegue del encanto que siempre soñé en noches como esta.
Sé que aunque ponga buena cara, el frío helará mi sonrisa y la lluvia, pertinaz lluvia la de hoy, calará los tuétanos de la ilusión obligándola a apagarse si siquiera haber comenzado a arder.
Vestiré mi cana con las mejores galas a pesar de la desgana. La peinaré con esmero aunque las púas se agarren a ella como zarzas resecas. Recogeré dulces caramelos al paso de los Magos aunque el acíbar de mi boca impida saborear el gusto de su esencia. Esperaré confiado unos regalos que no llegarán. Y por eso, sólo por eso, he abrillantado mis mejores zapatos, esos que aún no estrené, para ponerlos junto a la chimenea sin llama.
Estoy convencido de que fui bueno. Bondad pueril, aprendida a lo largo de años y años de experimentar con ella, por la que me creí suficientemente capacitado como para escribir una carta que llegase a sus manos, fuese leída, entendida y correspondida. ¡Pero, no! Ellos han debido ver la parte de atrás de mi alforja, esa que jamás alcanzo a peinar, y contestaron a vuelta de correo:
- Como no has sido todo lo bueno que esperábamos, hemos decidido hacer caso omiso de tus peticiones, consolarte con cualquier cosilla y confiar en que te sirva de lección para años venideros.-
Se me partió el alma antes incluso de rasgar el sobre que la contenía. Sabía que podía pasar, aunque todavía quedaba un pequeño cerillo encendido para alimentar la esperanza. La dura realidad se abrió ante mis ojos y la cana se me enmarañó como si quisiera esconderse de sí misma. ¡Es lo que hay!
Pero, aun así, he frotado mis mejores zapatos como si esa carta jamás hubiese llegado a su destino. He peinado mi cana como siempre y he vaciado mis bolsillos para traerlos cargados de dulces ilusiones tiradas a raudales desde las carrozas que recorrerán las calles de la ciudad. Me pongo mi mejor sonrisa para engañar a los mismísimos Magos y disfrutaré de esta noche tanto como la disfruté los muchos años de los que aún mantengo recuerdos.
Porque, de su carta de respuesta, he tachado casi todo el texto y sólo he subrayado un par de palabras: "cualquier cosilla". Pues, aunque ellos hayan querido hacer de ésta una noche diferente, sé que esas "cosillas" que me dejarán como consolación serán el mejor de los regalos. Mucho mejor que lo que yo pedí en mi carta y que ellos me negaron. Porque son las pequeñas cosillas las que me alegran el alma, las que se me dan sin intereses, las que se ofrecen para tapar mis rotos sin pedir a cambio nada más que una sonrisa, las que se acumulan día tras día para hacer muro tras el que ocultar la decepción. Y todas, todas, vienen siempre en manos del mismo paje de blanquísima y cariñosa sonrisa. Emisario portador del mejor de los regalos en forma de amor permanente. Enviado que, desde hace ya tanto tiempo que casi no recuerdo, se repite año tras año, atento a todo, pero siempre en segundo plano.
¡Ya caigo en la cuenta!
¿No será el cuarto Rey Mago?
¡Seguro!
¡Es mi cuarto Rey Mago!
Ahora sé que no he perdido el tiempo limpiando mis zapatos.